Cada
expresión artística ha tenido épocas de esplendor favorecidas por unas
circunstancias concretas y por la aparición de genios irrepetibles que intuían las posibilidades que se les ofrecía para pintar lo antiguo con aires de modernidad. Siempre se
ha hecho buena música pero hay que tener en cuenta al receptor para valorarlo, en
esto radicaría mi desencanto con estos años, no queremos distinguir entre lo
valioso y lo superfluo, asumir una responsabilidad con el criterio.
La gente no
quiere darse cuenta de que, en cierta forma, no ha terminado la Guerra del
Vietnam, de que no ha caído el Muro, de que sigue habiendo niños que mueren en
la playa, de que Tom Simpson vuelve a su última caída cada 13 de julio por intentar conseguir lo
que está fuera de sus posibilidades reales, mientras el hombre aún lucha por
alcanzar la Luna. No estamos en los peores años de esta era, pero sí son los
que más duelen a los humanistas ya que no se ha resuelto casi nada cuando se
tienen más instrumentos que nunca para hacerlo. Estamos dejando escapar un caballo
con unas posibilidades inmensas que cada vez está más lejos de lo logrado por
la Radio y la Televisión, a pesar de las críticas acerbas que le han llegado a esta
última por su proceso de vulgarización.
En Cádiz todos nos morimos siendo unos chiquillos.
En Cádiz todos nos morimos siendo unos chiquillos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.