martes, 27 de diciembre de 2016

Insistencia en la herida

¡Aquella inspiración, aquel pulso sin alma 
tocaban tus cabellos, tu despertar de dudas, 
tus piernas de quimera, tu hambre de mañana! 

Te amé con mi chaqueta, mi ausencia de ventanas, 
te amé, te amé sin freno, tamaño ni medida. 

Como una herida abierta gocé tu humor de lunes 
tu reino sin corona, tu voz de sacrilegio, 
y sufrí tus caricias. 

Paso como un olvido, 
una avecilla, un drama, 
y no quiero firmar partes con mi fracaso, 
no quiero acariciar la sombra de mi pecho 
ni amanecer herido 
con tu nombre en los labios. 

Insisto con tu queja, tus excesos, tu risa, 
el rostro que llevaste en una tela ardiente, 
la canción que tejiste del sueño de tus manos. 

Insisto en el aroma tierno de tus caderas 
que se adueñó del aire 
y vendrá adonde vaya, 
en el mirar sonoro que me llevó al abismo, 
la llama que elevaste cerca de mi locura.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.