viernes, 22 de enero de 2016

Era una tarde de Mayo (Versión 2016)





Half of what I say is meaningless
               But I say it just to reach you, Julia.
(John Lennon[1] – Julia)

La mitad de lo que digo no tiene sentido
pero lo hago solo para llegar a ti, Julia.


Había vuelto a  la calle de siempre
donde un niño soñaba,
era una tarde de Mayo sin rostro
de recuerdo fingido que no sabe mentir,
y duele y arrincona.

El aroma a salitre
penetraba en la alcoba,
mi madre aún dormía en paz y sonriendo,
en sus manos temblaba
la rima del Poeta;

Los suspiros son aire y van al aire,
el amor solo viento
que se pierde en el mar,
en la mar de la brisa, la caricia y el llanto

El misterio llegaba sin ruido a mis entrañas,
recorría mi frente
y abría las cortinas,
yo me aferraba al alma que tuve en otro tiempo,
impregnaba mis ojos
como si regresara a las aves heridas
de la playa olvidada que sueña con la muerte.

Y el niño que moraba
en la jaula sin luz prisionera del canto
que yacía en la mesa donde una flor penaba
mantenía el aliento, la mirada, los nombres
de aquellos que partieron
y a los que aún amaba.




[1]Aunque Paul McCartney firmó esta canción junto a su compañero no hizo absolutamente nada en ella.  

5 comentarios:

  1. Qué maravilla, Enrique.
    Me declaro incondicional de tu hermosa poesía.
    Un abrazo, querido amigo.

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  2. Gracias, María, es extraño que una poeta de calado tan hondo como tú me preste atención en estos días en los que casi la única referencia que tengo soy yo mismo, ya sabes, el hombre que tengo a mi lado.

    Un abrazo.

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  3. No sé por qué hablas así, Enrique. Me costa el cariño y el gran valor de tus versos para muchas personas. Espero que pronto el cristal a través del que miras sea distinto.
    Eres mi amigo, pero te leo como el gran poeta que también eres.
    Mi abrazo siempre.
    Mar.

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    1. Cuando el poeta Yves Bonnefoy escribió su famoso prólogo del Hamlet esgrimió una frase digna de ser tenida en cuenta; Lo importante es estar preparado, dotando con ello al mejor drama que se haya escrito de una modernidad que, en su origen, le faltaba. Hay que constatar la realidad y adaptarnos a lo que nos ofrece. La mía se debate en un tiempo de cambios, lo que era cierto se ha empantanado en la duda.

      Un día cualquiera me levanté y pensé que lo que decía era valioso para los otros, que el hombre de la calle podía ser conmovido por el poder taumatúrgico de la poesía, que había que ponerle las cosas delante de los ojos para que, al fin, pudiera verlas. Tenía deseos de hablar, de necesitar a los demás porque pensé que los demás me necesitaban, y aquí llega la realidad con la que me encuentro, el imperativo categórico que me había impuesto se difumina; Nadie me necesita y no puedo contar con la ayuda de aquellos a quienes creo necesitar, es el rasgo más cruel de la modernidad; la soledad como única fuerza creadora. Los poetas no me consideran uno de los suyos y lo he asimilado hasta el punto de que he acabado por no sentirme uno de ellos.

      Sufro cuando escribo, es un tormento al que no quiero renunciar. Es la tercera oportunidad que me da la vida de dedicarme a ello con una concentración plena. El placer de estar escribiendo algo apenas lo he sentido, pero sí lo he experimentado cuando, al transcurrir el tiempo, he leído algo que consideraba perdido. Creo que aquí radica el verdadero problema que he tenido, la mayoría de la gente no distingue entre orgullo y arrogancia. Mi abuela me enseñó que debía sentirme orgulloso de aquello por lo que me hubiera esforzado aunque el resultado no acompañara.

      Creo que estoy preparado, María, para hablar de mi circunstancia, para intentar hacerlo lo mejor posible, es la única obligación que tengo.

      Un abrazo, María, espero haberte ayudado a comprender mi asombro. Ya sabes que tengo en gran consideración tu poesía.

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  4. No sé por qué hablas así, Enrique. Me costa el cariño y el gran valor de tus versos para muchas personas. Espero que pronto el cristal a través del que miras sea distinto.
    Eres mi amigo, pero te leo como el gran poeta que también eres.
    Mi abrazo siempre.
    Mar.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.