miércoles, 8 de junio de 2011

Cementerio de coches cerca de la frontera

The way things are going
                                     They're going to crucify me.

(Ballad of John and Yoko – Lennon-McCartney[1])
(Tal como están las cosas
me van a crucificar )


La fábrica detiene el ruido del miedo,
la escalera acoge a niños retraídos
y no puedo quedarme en el recuerdo anclado
enderezando alas de ángeles caídos.

¡Ay, mi corazón atravesado
por el halo del mar, por la vereda
que sube inconsciente hasta la muerte de los coches¡

Este era mi barrio; hablé con otras gentes,
otras nubes besaron el interior de la colina.
Esta era mi casa de encaladas paredes
donde surgían espectros de caricias antiguas.

No sé si mi dolor será sólo una sombra
para los niños claros que abrazarán la noche,
si brotará la parra del patio despejado
que añora sillas, ronda murmuraciones.

Ya no quiero mirar las huellas que quedaron
de mi errático paso de soñador sin suerte;
no quiero morir crucificado.

Evoco aquellos versos escritos en silencio,
recuerdo aquellas calles donde nos conocimos,
me entrego a aquel amor que tú ya no recuerdas,
me acerco a tu rincón abierto en un racimo
con el corazón atravesado
por el halo del mar, por la vereda
que sube impasible hasta la muerte de los coches.

                                               (Abril 1997)



[1] Aunque firmada por el dúo de compositores más famoso de nuestro tiempo, en este caso, como en la mayoría, la autoría es sólo de uno de ellos,  aquí, evidentemente, John. Aún así, reconocieron que se ayudaban mutuamente en pequeñas modificaciones incluso en las canciones más íntimas y personales. La canción, que me parece impresionante por su ritmo primitivo y directo, quizás eche un poco de menos el “toque” McCartney en  el arreglo musical para instalarse a la altura de otras canciones de los Beatles.  En esas fechas ya había que hablar de Lennon o McCartney

2 comentarios:

  1. Cuanta añoranza en tus versos, cuanto deseo de dejar pasar el dolor presente y recuperar la esencia de un tiempo pasado.
    ¿Quién no añora su viejo barrio y sus gentes? Añoramos hasta las murmuraciones que despertamos. Y nos duele que ya no sea nuestro barrio.
    No sé si habré logrado extraer lo que querías expresar o no he podido o sabido captarlo. Quizás lo he amoldado a mi sentir, a la melancolía que siento a veces por otro tiempo
    y lo que ese tiempo significa para mi.

    ResponderEliminar
  2. Creo Beatriz que has hecho una buena interpretación, desconozco el por qué una de las personas que lo leyó, lo acusó, más que juzgarlo, como críptico. Mi barrio, como tal, dejó de existir, aunque sigan viviendo allí mi padre, algunos de mis hermanos, y antiguos vecinos dedicados al comercio fronterizo. Muchas casas fueron derruidas, otras las convirtieron en almacén. Las pocas personas que quedan no se interrelacionan. Me siento triste cada vez que voy a mi antiguo barrio, caótico y desordenado, con viejos coches ocupando incluso los sitios de paso, durante las horas de comercio, y con un silencio inquietante cuando cesa la actividad.
    Gracias, Beatriz, no sé quien eres, pero he encontrado en ti a una persona que ha venido a animarme, y mucho.

    ResponderEliminar

Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.