domingo, 7 de febrero de 2016

Respirando II


Respirando en la calle que mira a los barrancos
y no te reconoce,
sosteniendo la sombra del paso del cometa
y arañando el recuerdo de los niños sin rostro.

Teñida la verdad por el verde ambulante
del oscuro fundido en la hiedra del muro,
te acercas al rincón donde tiembla un poema
y la noche se mueve como una calma inquieta.

Se acabaron las farsas
cuando el fin se aproxima
y vivir es fingir el sueño de la muerte,
nos precipita el tiempo a golpe de navaja,
sin opción a que el pecho
quiera ser traspasado.

Se pierde el maquillaje cuando Betty te llama
como si fuera otra la misma que ha venido.
Luchas contra los vientos donde el mar se oscurece
y ella sigue rimando el llanto de las olas.

Ya nadie reconoce que pasaba el amor;
era su pelo largo, extraño era su acento,
respiraba su boca como una estrella herida.

Se pierde el maquillaje y en el arbusto queda
un jirón de tu aurora enredado en espinas,
como una alondra amarga que no aprendió a volar
y una romanza antigua que sepulta el silencio.


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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.