miércoles, 29 de mayo de 2013

A una desconocida


A Inma que fue durante mucho tiempo esa transeúnte que todo soñador anhela encontrar alguna vez en su vida.


Aunque nunca supere la tristeza
de haberte perdido alguna vez,
confundido por las ansias
del buscador sin suerte que conoces,
siempre me quedará el alboroto
de saber que durante un instante caminabas
sin pudor
por esta alma mía
que te tendió los puentes que cruzaste.

Como un peregrino buscaste el corazón
que con pena dejarías para no atravesarlo,
y, desde entonces, sufre, sufre y te recuerda
con una emoción tan rara y tan profunda
como la que Georges sintió
al descubrir a la transeúnte de Antoine
sonriendo con dulzura en un rastrillo.

Y lloré amargamente como Dylan,
alejándose bajo la lluvia,
el día que aquella desconocida que fuiste
se me perdió para siempre.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.