lunes, 12 de diciembre de 2011

Brel - Bowie


Navega en el olvido de mi pensamiento, coloquemos las sábanas para detener el tiempo que pasa./ Pero haya lo que haya detrás de la puerta / No hay nada que hacer/ ángel o demonio… No me importa/ porque delante de la puerta / estás…. Gracias.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Eres

A Alejandro B. Toledo


Tienes en la cabeza aquel aire de amor
que aún palpita en mi pecho,
eres de la quietud que no arrastró el olvido
y acoges tibiamente la última elegancia.

Todas tus cosas saben a primavera antigua
cuando cruzan por las calles
amarillas de Abyla,
más vivas que el presente,
más raudas que la luz.

Eres el horizonte que alienta cada búsqueda.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Mi amistad emotiva con Leopoldo María Panero

Leopoldo María Panero, un poeta en busca de la luz. 


Hay un velo entre las ruinas de mí mismo.

(Leopoldo María Panero – Esquizofrénicas o la Balada de la lámpara Azul)




Ojalá pudiera ayudarte, amigo, lo que tú me has ayudado a mí. 


Aquí estoy yo, Leopoldo María Panero
hijo de padre borracho
y hermano suicida
perseguido por los pájaros y los recuerdos
que me acechan cada mañana
escondidos en matorrales
gritando porque termine la memoria
y el recuerdo se vuelva azul, y gima
rezándole a la nada porque muera.


          ***   ***   ***   ***   ***


Intento reconstruirme
como el hombre
que sale del penal 
perseguido por pequeños delitos
que asustan a la buena gente,
sin dirección, sin número, sin teléfono,
sin los pechos mordidos de su amante
que se puso un velo que  le oculta los ojos
para recibir al dios más implacable.

Ya no canto al amor como solía
y, atravesando la fría noche de mi alma,
me enamoro del silencio primitivo
de mi barrio sin luces ni farolas.

Me abandonó la estrella
que habitaba en tus ojos
y canto
para no morir,
para abrir las ventanas
que en esta hora
de dolor y amargura me cerraste. 


(Octubre 2009- Escrito sobre Esquizofrénicas pag. 47)

Carta a Helena


Epílogo - In memoriam Gabriel Ferrater 

A Elda que me soporta estoicamente, ella sabe la fecha, yo la he olvidado.

Los troyanos maldecirán mi nombre pues soñé que en mis brazos tuve a Helena, como habrás olvidado, y nada te recuerda. 

Comprendo, Helena
que estas palabras de orgullo y de dolor
que ahora te escribo
no sean bien acogidas
por la imagen que cuidas y atesoras
en el árbol soñado donde duermes,
nada es más caro a tu alma cobarde
que, entre la gente, pasear sin mancha
aunque dejes llorando a quien te quiere.

Te turbará que ya no me atormente
saber que nunca tuve lo perdido,
que dejé de quererte sin pensarlo
de la misma manera que te amaba,
y que ya no me enerve contemplarte,
ni el soplo redentor
que me entregó tu risa.

Aquí yace el dolor de esta derrota;
el arrepentimiento de aquel que reconoce
haber perdido alas en esfuerzo vano.

En mi escuálida historia de aventuras
se me fue la cabeza por preciosas
que guardaban veneno en sus entrañas.

Mas nunca me sentí tan indefenso
en el impulso de borrar
lo otrora venerado,
pues deseé vivir entre ruinas
que me dieran la magia del momento
donde pude sentir lo que no era.

… … … … … … … … …

Yo no te regalé promesas lisonjeras
que no podía cumplir, ni halagos tiernos
que ablandaran un alma que no sufre ni goza.

… … … … … … … … … …

Ya no me importa adónde va la daga
de tu sonrisa dulce, acogedora,
a qué faro en la noche te aproximas
cuando duerme la lengua de los sabios
que colmarán de flores tus paredes,
ya no me importa el pliegue de tu falda,
ya no me importa la voz de tu desprecio
ni en la calle ruidosa a quiénes mires.

Hay triunfo que se forja en la derrota,
y otoño que se torna primavera.

Al emprender de nuevo otro viaje
no me llevo de ti ni la alegría
que llevaste a mi alma prisionera.

He de tomar la nave que me aguarda
sin destino, sin luz, sin rumbo cierto,
y no mirar atrás cuando me llames...