jueves, 3 de septiembre de 2026

Modern Times


Á Ana Muela Sopeña

 Y de repente parecía que aquel mundo podía acercarse a nuestras manos, que había un lugar para nuestro sueño en el marasmo de las multitudes, que florecía la tarde cada vez que sonreías. ¿Por qué lo hacías tan poco cuando yo te miraba? ¿Por qué llegó la noche sin percibirlo apenas? ¿Te dije alguna vez que si hubiéramos podido ir a Nueva York la Estatua de la Libertad se habría arrodillado ante ti?

(Conversaciones con Laura)

Somos cartas sin norte esparcidas en el viento,

islas sin recuerdos en un archipiélago aislado,

una rosa sin pétalos en el jarrón del olvido,

un grito en las tinieblas,

somos la mirada abstracta

de un sueño figurativo que no ha nacido,

el despertar de un monstruo inocente que muere

entre las pesadillas del hombre de la calle.


Ya conozco los latidos de estos tiempos modernos,

ya he bebido la sed de un amor

que no brilla ni se apaga,

se derrumbaron los muros, me dijiste,

pero sigue la barrera entre tú y yo

cuando hablamos del silencio,

de las incomunicaciones telemáticas,

de tu tarjeta sin firma que se pierde

en la nube querida de la infancia.


Somos la arena violenta que golpea

en el rostro de un niño dormido para siempre

en el cementerio de la playa,

aquellos que no escuchan a los muertos

que vagan por los periódicos,

llegamos siempre tarde al último combate

sosteniendo en los ojos que se cierran

una sonrisa amplia que bendice

los fusiles de la gloria, la libertad encadenada,

el hacha sin mango que agita el guante del verdugo.

Ámate a ti misma, Laura; tengo la seguridad de que encontrarás a mucha gente que te quiera, pero cabe la posibilidad de que no encuentres a nadie que te ame como yo. Todos queremos compartir la gloria de Occidente, pero solo unos pocos amamos su vulnerabilidad. Si encuentras a alguien bueno que te ame (Yo te amo aunque no sea bueno) , aunque solo sea un poco, gozarás en cinco minutos lo que los perversos no disfrutan en toda una eternidad, por mucho polvo que dejen en la vereda, o sea, camino sin camino.

(13 de mayo de 2019)


Seamos, Laura mía, dos hermanitos, dos amantes que se aman tiernamente y, por ello, necesitan la Poesía. Dios es inefable, con todo lo sublime que ello conlleva; Miguel Ángel le puso el rostro que retenemos en la mente. Tu amor a Dios nunca llegó a apagarse



1 comentario:

Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.