Tú eres la muchacha que busqué
cuando aún no existías.
(Joan Margarit)
Anochece en mi rostro
cuando pasa por la alfombra de tu calle
la muchacha de ayer que todavía te busca,
lleva al cuello tu cruz,
brilla en el recuerdo donde apenas sonreías
y lanza pétalos de ensueño a los claveles
de un futuro
enclavado en una estatua que guarda una mirada
de amor hacia los tristes
a pesar de los fusiles, el mostaza y las cadenas
que no pueden devastar la palabra
de los santos descreídos
que emergen de las brumas cada día
para seguir viviendo la fe en nuestra sangre.
Los santos descreídos: Es una definición bellísima y paradójica que dialoga con los sacerdotes rituáticos del ensayo de Cohen. Estos "santos descreídos" son los poetas, los amantes y los desamparados que, a pesar de saber que la guerra está perdida, mantienen viva "la fe en nuestra sangre".
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