miércoles, 9 de septiembre de 2026

La nueva revolución

 Luché en la vieja revolución

al lado de un fantasma y un rey.

(Leonard Cohen[5])


A Fanny Sinrima


El amor nunca llega cuando hierve mi cuerpo

y no veo tu rostro en la sección de cultura

de una revista apagada en el quiosco de la esquina

y no puedo pedirte

que actúes cuando te siento

en la vitrina perseguida por la lluvia de agosto,

en la memoria errante de una rosa tatuada,

que traigas a mis pasos las calles perdidas del recuerdo,

la nube ensoñadora que envolvía tu barrio,

que liberes a los guionistas que yacen en el sótano

de todas las represiones,

que muestres orgullosa la huella

de lo que nunca he sido

en el laberinto irresistible de tu piel,

que abras la revolución que aún espera al hombre

por quién nadie pregunta en la oficina

y el corazón que no creía en la muerte de los ángeles

pero pensaba en ti cada vez que llegaba

la oscuridad del silencio a su latido,

la angustia de un viernes quebrantado en el tormento

de un profeta vencido y postergado

que no volvió nunca a caminar sobre las aguas.

2 comentarios:

  1. Nota introductoria:En La nueva revolución, el autor transforma la cotidianidad urbana —la oficina, el quiosco de la esquina, la lluvia de agosto— en un escenario de resistencia existencial. A través de un diálogo íntimo y melancólico, los versos rescatan al hombre común frente al silencio contemporáneo, planteando el deseo como la última revolución pendiente.

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  2. Nota de publicación:«Yo quería vivirte y que tú me vivieras». Con esta desgarradora declaración abre Detrota, un poema de Francisco Enrique León que transita por la geografía del desamor, los errores admitidos y la nostalgia. Un canto crepuscular donde el poeta, como un navegante ciego, recorre las calles del pasado buscando los estragos del tiempo en una esquina vacía.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.