viernes, 11 de septiembre de 2026

Temporal de levante en Abyla

 Te abrazaré en la herrumbre

de los vuelos ruinosos

por llevarte la vida que resida en la muerte

de una ciudad vencida y arbitraria

que no desea

que sigamos su aliento,

sus medallas, su paso o su corona

para abrir la cortina que encierra los mensajes

en el rumor del mar que nos aleja,

nos mece y nos castiga

en la verja de brumas vaporosas

del Mare Nostrum mustio y desteñido

que extiende una caricia agresiva

por el muro de sombras circundado

por una prédica perversa y subjuntiva

que se arrastra en la cumbre lastimera

de una hoja caída que ha borrado tu nombre

en mi libro de ruta innortada

y no encuentra medida ni presencia

en mi rostro de lunes que sigue en su cilicio

aletargado y cruel.


Tú nunca me dejaste las alas de las nubes,

la dirección de tu bolso y tu falda,

ni el rincón de los lirios marchitos que agolparon

los fracasos prendidos en el sueño que reza

en el templo añorado por las olas y el viento.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.