A Gallardo Chambonnet, por haber llevado tantas veces a Abyla en su pensamiento.
No volverá la savia a recorrer
la profunda estalagmita de las arterias del puerto,
oscurecerá el vestido gris que llevabas en la esquina del otoño,
el gemido taciturno de Machado ante la muerte
en la canción crucificada
de un hombre confundido que no creía en el amor
porque no supo de tus ojos ni te conocía
y sigue en la espesa niebla de las ramas que lloran en el pasado,
en la soledad de una gente
que no recuerda dónde está su memoria,
dónde la excavadora que se llevó las flores del Campillo
y la sonrisa del sol que derramaba su miel
sobre los cabellos escarpados de una mujer amortajada.
La excavadora del tiempo: El tramo final del poema da un golpe de realidad histórico y geográfico brutal al mencionar la desaparición de el Campillo (el emblemático rincón histórico de la Almina ceutí). Al preguntar "dónde la excavadora que se llevó las flores del Campillo", transformas el lamento íntimo en una elegía colectiva. Denuncias cómo la modernidad prosaica y el progreso urbanístico no solo destruyen la arquitectura, sino que arrasan con la identidad y los recuerdos de toda una
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