sábado, 28 de enero de 2017

Jacques Brel - La chanson des vieux amants.


Mais, mon amour
Mon doux, mon tendre, mon merveilleux amour
De l'aube claire jusqu'à la fin du jour
Je t'aime encore, tu sais, je t'aime


       Hace apenas unos días descubrí con cierta sorpresa que "La canción de los viejos amantes" no se la inspiró a Brel una experiencia propia, podría amoldarse perfectamente a su vida, sobre todo en los últimos años cuando luchaba por cumplir sus sueños y sentía la presencia de la muerte, sino la de sus padres. El dueño o gerente de una fábrica de cartones llevaba una doble vida con amantes ocasionales que acabó ante sus hijos empañando su imagen de marido y padre intachable, una amante fija acabaría provocando que su esposa, bastante más joven que él y, por lo tanto, más llena de vida, acabara engañándole también, guiada probablemente por la frustración y el abandono. No hubo ruptura quizás por la confesión católica de los amantes o porque estaban amoldados el uno al otro en su estilo de vida pequeño burgués. Esta revelación no ha sido un obstáculo para que siga pensando que esta canción es el más hermoso testimonio de amor que dejó Brel, realista y lleno de trampas, amargo y tierno a la vez, empapado por el peso de los años y por las veces en que el sueño de un amor romántico traspasó el umbral de los deseos incumplidos. Pero... mi amor, mi dulce, tierno, maravilloso amor, del alba clara hasta morir el sol te amo aún, tú sabes que te amo.  

           

Francis Cabrel - L'encre de tes yeux.



Tu viendras longtemps marcher dans mes rêves,
tu viendras toujours du côté

où le soleil se lève.



Ahora andarás perdida entre mis sueños
y asomarás por donde asoma
el blanco sol de enero.
(Traducción de la versión española)


        Francis Cabrel apenas coincidió con los monstruos sagrados de "La Chanson" y se parecía muy poco a ellos, su Provenza le proporcionó una inspiración a la que siempre ha sido fiel. En vez de pretender ser un chansonnier al uso y adaptarse a la bohemia urbana se enfundó la aureola de trovador de siempre y durante los primeros momentos de su carrera disfrutó de un éxito inesperado con deliciosas baladas de amor que aún suenan en nuestro oído.

     Ahora que lo nuestro terminó, qué loca tú, qué loco yo, qué tristes al final.  Soñamos con Venecia y la libertad´, con la escapada de Alfred de Musset y George Sand en la mente. ¿Puede haber un delirio de amor más romántico?

    Sencillo y discreto, no se ha distinguido por una copiosa producción pero ha mantenido el corazón de sus fieles a los que les entregó el corazón de un hombre comprometido con los grandes problemas de nuestro tiempo, desde su rincón supo desgranar y ofrecer su opinión sobre asuntos que nos inquietan a todos.

       


Marilyn Monroe; el fulgor de un tormento.

         

       Marilyn será siempre una rubia sensual y atractiva, poco menos que estúpida, sin que, casi nadie, se pase por sus escritos que testimonian una sensibilidad especial para la poesía y las anotaciones, sin que se eche cuenta a su compulsión por la lectura para superar las carencias culturales de su niñez que no fue una fábula de fuentes, para estar a la altura de sus amigos del teatro del Método, y una tendencia obsesiva con el sentido de la vida que la llevó a reflexiones profundas e intrincadas sobre la soledad y la muerte.

The Beatles - Nowhere man.



Here’s a real nowhere man, 
sitting in his nowhere land, 
making all his nowhere plans for nobody…

Es un auténtico hombre de ninguna parte,
sentado en su tierra de ningún lugar,
haciendo sus planes de nunca jamás para nadie...

            Rubber Soul no es el mejor disco de los Beatles, pero puede que sea el más importante, el que fracturó definitivamente en dos su carrera. Determinó un eclecticismo inagotable, un hambre evolutiva insaciable y la retirada de los chicos de Liverpool de los escenarios, ya podían crear sin más agobios que los que ellos mismos se impusieran.

            No hay disco de los Beatles al que me sienta más unido que a Rubber Soul, recuerdo la fecha, es un día señalado en mi ciudad, y la playa, iba con mi amigo de entonces y dos chicas que no tenían mucho en común excepto el nombre y el radiocassette en el que reprodujimos la cinta que nos dejaron; África, una leía a Poe, la otra las portadas de las revistas. Aquel 13 de junio de 1976 escuché por primera vez algunas canciones que siempre me han acompañado. McCartney estaba brillante, excelso en la recreación de música clásica de "Michelle", se ensañaba en una parodia irreverente sobre los delirios de grandeza que dice mucho más de lo que parece en "Drive my car" y mostraba la profundidad de su talento y enviaba un regalo envenenado a los Byrds en la injustamente olvidada "I'm looking through you" (Te estoy calando). Pero Lennon estaba genial, ya conocía sus dos mejores canciones de este disco, no puedo precisar cómo llegaron hasta mí. Pienso como entonces; In my life y Nowhere man (Hombre de ningún lugar) están entre las mejores canciones que Lennon compusiera, se convertía de repente en un adulto con la cabeza muy mal amueblada, no tenía la madurez y el control de sí mismo de McCartney, y se reprochaba su indeterminación, su falta de implicación con los problemas de los demás, su alienación como hombre de este tiempo que no es de nadie y sigue siendo el nuestro, su falta de personalidad para adoptar un punto de vista. John reconoció que, a pesar de hablar en tercera persona, se refería a sí mismo y la canción era el fruto de un duro examen de conciencia y un estado depresivo. In my life es simplemente un canto de amor a Liverpool y una confesión  de entrega al recuerdo imborrable de su primera novia, es como una rosa que no se debe tocar.


     La otra joya es Girl, con una letra fantástica dentro de un concierto no demasiado afortunado en la música juvenil acomplejada por el fulgor de Dylan que publicaba en aquellos días sus obras capitales, aunque para algunos, entre ellos los Beatles, supuso un acicate y les llevó con éxito a proponer situaciones complejas. Con sus aires mediterráneos, con su aspiración, y su melancolía, aquel 13 de junio escuché Girl por primera vez, y aún me acuerdo de ella muchas tardes. No podemos dejar de lado para terminar la fantástica y melancólica "Norwegian wood" en la que Lennon se enfunda el traje de perdedor en una historia de amor frustrada con una chica responsable que distinguía entre la diversión y las obligaciones aunque le había dejado dormir en su casa, canción que abre el disco y en la que Harrison experimenta magistralmente con el sitar, además de hacer dos interesantes aportaciones.

The Beatles - Yesterday.


No soy ni la mitad del hombre que solía ser,
hay una sombra que cuelga sobre mí,
de repente llegó el ayer.

        El quinto disco de los Beatles, "Help!", tiene canciones inmortales, y no está exento de experimentación, pero fue consumido por las prisas; canciones intrascendentes, irregularidad conceptual, vuelta a las versiones para darle una oportunidad a Ringo de que asomara la cabeza. Pero qué podemos decir de un disco que tiene la canción que le da título en la que John expresa abiertamente su angustia y en la que admite sin reparos que no tiene nada que ver con el joven triunfador que parecía, Ticket to Ride (hay quien dice, quizás exagerando, que contiene las primeras manifestaciones del hard rock), You got to hide your love away (Tienes que esconder tu amor), la única canción dylaniana que tendría una réplica del maestro, en su antológico "Blonde on blonde" precisamente y "I need you" la primera aportación verdaderamente valiosa de George, y Yesterday...

         Yesterday es probablemente la canción que más se ha cantado en la música popular y, sin duda, la que más veces ha sido versionada, unas 3200 veces se contabilizan hasta ahora. Paul ha explicado muchas veces como surgió, que primero tuvo la melodía que le vino durante un sueño y la tocó al despertar para evitar que se le olvidara, que le costó un par de meses convencerse de que no estuviera registrada ya dada su prístina sencillez, que fue muy laborioso encontrarle una buena letra siendo un objetivo propicio para la ironía de John durante meses en los que se referían a ella con el espantoso título de "Huevos revueltos". También ha hablado de las dudas que hubo para incorporarla al repertorio del grupo porque rompía con el tipo de música que estaban haciendo y los problemas con George Martin para grabarla acompañada solo de su guitarra y un cuarteto de cuerdas.  

        La grabación que podemos disfrutar nos muestra a Paul sin sus compañeros en el escenario. Un documento histórico que nos trae el recuerdo indeleble de una de las grandes canciones de nuestras vidas.

domingo, 22 de enero de 2017

The Beatles - The long and winding road.

El largo y tortuoso camino
que me lleva hasta tu puerta
nunca desaparecerá,
he visto ese camino antes...

      Esta soberbia canción de Paul pasa por ser, para algunos críticos,  la gota que colmó el vaso, la que inundó para siempre al mejor grupo de la historia. McCartney, enfrentado a todos, por problemas burocráticos, de producción y cada vez más centrado en su papel de líder, nunca vio bien la orquestada y acaramelada versión del largo y tortuoso camino que se publicó en el álbum "Let it be",  ya que no soportaba los arreglos que el productor más famoso de la historia, Phil Spector, había introducido con el consentimiento de sus compañeros sin consultarle al respecto. Por esta vez llevaba razón, cualquier toma anterior, esta no es la mejor y también está lejos de la que apareció en el Anthology 3, es superior, mantiene a tono la emoción de una obra maestra que reclama un tono intimista y pierde encanto de canción intemporal con el exceso de orquestación.

             Es una canción que se sitúa en la tradición de los grandes amores perdidos que se ha interpretado como una metáfora de la separación de los Beatles.

sábado, 21 de enero de 2017

Jacques Brel - Le moribond.


Quiero que se ría, que se cante
mientras voy de las lágrimas al silencio.

Hemos cantado a los mismos vinos, a las mismas muchachas y a las mismas tristezas. Adiós, Emilio, voy a morir, ya sabes que es duro morir en primavera, con la paz en el alma voy hacia las flores.

Ya sé que lo he dicho antes pero no deja de asombrarme que Brel se esforzara lo mismo en el Olympia que en un pequeño local perdido en la única playa de Los Paises Bajos donde el sol pasa de largo ante una gente que ama su caricia y que probablemente amaba lo que decía Brel aunque no entendieran ni media palabra. Aquí tenemos el ejemplo.

Los curas que, probablemente, alimentaron su vocación trovadoresca convencidos de que sus intentos quedarían entre los muros de un templo y que no llegarían a ninguna parte pondrían el grito en el cielo ante su deriva anticlerical y que, como Nietzsche, gritara, en su último almuerzo, que Dios había muerto mientras apedreaba el cielo. Las intachables familias burguesas esconderían a los amantes que solo visitaban las alcobas vecinas por matar el tiempo debajo de la fachada de su honorabilidad.

Ante una muerte que, entonces, no veía cerca se despide del amigo del alma, del cura, del amante de su mujer y de ella. Adiós cura yo te amaba bien, no estábamos en la misma orilla, no estábamos en el mismo camino, pero buscábamos el mismo puerto.

Adieu l'Émile je t'aimais bien
Adieu l'Émile je t'aimais bien tu sais
On a chanté les mêmes vins
On a chanté les mêmes filles
On a chanté les mêmes chagrins
Adieu l'Émile je vais mourir
C'est dur de mourir au printemps tu sais
Mais je pars aux fleurs la paix dans l'âme
Car vu que tu es bon comme du pain blanc
Je sais que tu prendras soin de ma femme
Je veux qu'on rie, je veux qu'on danse
Je veux qu'on s'amuse comme des fous
Je veux qu'on rie, je veux qu'on danse
Quand c'est qu'on me mettra dans le trou
Adieu Curé je t'aimais bien
Adieu Curé je t'aimais bien tu sais
On n'était pas du même bord
On n'était pas du même chemin
Mais on cherchait le même port
Adieu Curé je vais mourir
C'est dur de mourir au printemps tu sais
Mais je pars aux fleurs la paix dans l'âme
Car vu que tu étais son confident
Je sais que tu prendras soin de ma femme
Je veux qu'on rie, je veux qu'on danse
Je veux qu'on s'amuse comme des fous
Je veux qu'on rie, je veux qu'on danse
Quand c'est qu'on me mettra dans le trou
Adieu l'Antoine je t'aimais pas bien
Adieu l'Antoine je t'aimais pas bien tu sais
J'en crève de crever aujourd'hui
Alors que toi tu es bien vivant
Et même plus solide que l'ennui
Adieu l'Antoine je vais mourir
C'est dur de mourir au printemps tu sais
Mais je pars aux fleurs la paix dans l'âme
Car vu que tu étais son amant
Je sais que tu prendras soin de ma femme
Je veux qu'on rie, je veux qu'on danse
Je veux qu'on s'amuse comme des fous
Je veux qu'on rie, je veux qu'on danse
Quand c'est qu'on me mettra dans le trou
Adieu ma femme je t'aimais bien
Adieu ma femme je t'aimais bien tu sais
Mais je prends le train pour le Bon Dieu
Je prends le train qui est avant le tien
Mais on prend tous le train qu'on peut
Adieu ma femme je vais mourir
C'est dur de mourir au printemps tu sais
Mais je pars aux fleurs les yeux fermés ma femme
Car vu que je les ai fermés souvent
Je sais que tu prendras soin de mon âme
Je veux qu'on rie, je veux qu'on danse
Je veux qu'on s'amuse comme des fous
Je veux qu'on rie, je veux qu'on danse
Quand c'est qu'on me mettra dans le trou.
(1961)

Georges Brassens - Le testament.



Encore un' fois dire: "Je t'aime"

Encore un' fois perdre le nord
En effeuillant le chrysanthème
Qui est la marguerite des morts.

Una vez más decir "te quiero",
perder el norte una vez más
al deshojar el crisantemo;
 la margarita de los muertos.

          Para Brassens el mejor poeta francés de la historia era François Villon, una especie de Arcipreste de Hita trasladado a la gran ciudad, pero no era un pícaro libidinoso, era un verdadero delincuente del que no se sabe cuando nació ni siquiera si murió alguna vez, ya que no se encontró su cuerpo, se calcula la fecha de su muerte porque dejó de escribir y sus coetáneos descansaron de sus monsergas, hubo una buena cosecha y no hubo enterrador que confesara haberlo sepultado para que se callara. Su obra más importante se conoce como el Gran testamento, Brassens lo hizo respirar por todos los rincones en el suyo, igualmente inmenso y abierto a la ternura de un rebelde que nunca se apartó de su camino aunque estuviera cubierto por la estulticia que la buena gente acumulaba a su paso.

        Brassens asegura que estará triste como un sauce, que escogerá el camino más largo como si fuera un colegial que hace robona, que dejará la vida reculando aunque el enterrador le gruña y lo crea loco de atar.

Georges Brassens - La mauvaise réputation.


Sin embargo no hago daño a nadie
al no escuchar el clarín que suena.

        De vez en cuando en la vida hay que hacer concesiones. No es, ni mucho menos, la canción de Brassens que más me guste, pero estoy casi seguro de que, aquí en España, es la que más se conoce y se asocia con su autor, Paco Ibáñez tiene mucha culpa de ello por la magnífica versión que cantó en el Olympia y que incluiría años más tardes en un disco antológico dedicado por entero a la obra del cantante de Sète. De todas formas me sirve para recordar la admiración, casi enfermiza; robar no es malo si es para comer, que sentía el mejor poeta francés del siglo pasado por el irreverente, fatalista, impetuoso, arrogante, es decir, poeta, François Villon. Era algo así como un Arcipreste de Hita pero que excedía con mucho los límites de la picaresca.

         Brassens hace en esta canción una declaración de principios siguiendo su ideario ácrata y libertario. Su proverbial ternura no resta una costura al hilo de sus reivindicaciones y sus posicionamientos.

miércoles, 18 de enero de 2017

Mirlo.



 Blackbird singing in the dead of night
Take these broken wings and learn to fly1.
(Paul McCartney - Blackbird)

Cantas en el invierno y cantas en la noche,
en el árbol desnudo que yace en los escombros
turbios de los recuerdos del patio amurallado
que extiende sus ladridos y aún no he podido verte.

Cantas y no te importa 
saber si alguien te escucha;
quizás quieras decirme que rompa esta tristeza,
que no debo ceder al peso de los años,
que siempre hay un motivo para encumbrar la vida
y desterrar los huertos que anuncian soledades.

Quizás quieras decirme
que cante en el silencio de este barrio dormido
aun con el alma rota en el desván del sueño,
la voz triste y serena de un  marco desolado
y tiemble en la emoción de un blanquecino enero
que sufre ante la luna
que al marinero guía y alumbra al caminante.

Quizás quieras decirme
que aguante en el invierno como el árbol desnudo
que espera un nuevo día aunque reine la noche
y acoge la llamada rebelde de tu canto
pensando en el recuerdo de sus hojas caídas.


1.- Mirlo que cantas en lo profundo de la noche
     toma estas alas rotas y aprende a volar.  




martes, 17 de enero de 2017

Paul McCartney - Here Today


        Conocí esta canción hace poco tiempo y pensé que McCartney la había compuesto no hace mucho y que el paso del tiempo y el peso de los años habían ablandado su corazón y despejado las borrascas que lo alejaron de John en la última etapa de los Beatles. No es así, cuando la compuso la muerte de Lennon era reciente y estaba tan afectado que apenas podía expresar su dolor, su desconcierto.

      Creo que Paul pocas veces estuvo más inspirado en su carrera en solitario. Para alguien tan importante en su vida, a pesar de las disputas, escribió esta canción de una nostalgia sincera y estremecedora en la que afloran los versos más hermosos que pudo dedicar a su amigo.

       Si estuvieras aquí ahora y te dijera que te conocía bien supongo que sonreirías diciendo que éramos polos opuestos, pero aún recuerdo como eran las cosas entonces y ya no contendré más las lágrimas. ¿Qué pasó con el tiempo en que nos conocimos? Supongo que dirías que luchábamos por algo difícil de lograr, nunca comprendí nada pero siempre cantábamos. ¿Qué pasó con la noche que lloramos porque no había motivo para guardar aquello en las entrañas? No comprendía una palabra, pero estabas allí con tu sonrisa. ¿Y si dijera que te amaba, que me sentía feliz de que te cruzaras en mi camino, si estuvieras aquí ahora? Pero estás en mi canción.


domingo, 15 de enero de 2017

Georges Brassens - Les passantes


Je veux dédier ce poème
à toutes les femmes qu'on aime
pendant quelques instants secrets.

        Antoine Pol fue un poeta anónimo y desafortunado que encontraría sus minutos de gloria cuando Georges Brassens descubrió por azar uno de sus libros en un rastrillo y decidió poner música a uno de sus poemas y cantarlo alumbrando con ello su aportación tardía más entrañable; Quiero dedicar este poema a toda mujer que se ama durante un instante preciso.

Jacques Brel - Mon enfance.



Tenía la mirada del pastor
          y el corazón del cordero.         

             Para encontrar a alguien debes buscar en su niñez decía Saint-Exupéry cada vez que terciara. Brel nos la presentó tal como la recordaba en una de sus canciones más solemnes aunque no pudiera escapar de su tierna ironía que aquí pierde su calidad de corrosiva y se viste de comprensión ante lo que no tiene una explicación convincente. Hablaba para quien no le podía escuchar y eso lo constataba al final de cada concierto agotador. No es extraño que nada más dejar los escenarios se enfundara la armadura de Don Quijote e hiciera suya la recreación de la búsqueda; es preciso anhelar un sueño imposible para acabar encontrando algún sueño por muy terrenal que sea, ya no quedan marquesas que descubrir pero las tendría en cuenta cuando pensaba en el niño que fue.

         Su niñez se desarrolló en el período de entreguerras, en el entorno flamenco conservador que provocaría sus versos más afilados y heridos, con el catolicismo tradicional que no comprendía porque mientras le enseñaba a llorar para encontrar el paraíso aquel niño soñaba con llegar a países lejanos (yo quería coger el tren que nunca he cogido) y conoció la muerte en el entorno familiar cuando todos se reunían de luto ante lo inevitable por el paso del tiempo. De crisantemo en crisantemo, la muerte fortifica nuestras Dulcineas diría poco después en la estremecedora "J'arrive" cuando, casi sin fuerzas, estaba decidido a abandonar lo que era el mundo que había labrado.


          De esta evocación de sus primeros años habría que destacarlo todo, pero me quedaré con los veranos cuando, casi desnudo, se convertía en un indio aunque sus tíos, hartos de sus correrías, le hubieran robado el "Lejano Oeste". El buen Dios era severo y quería que te acercaras a él avanzando de rodillas, y con la adolescencia y el vuelo de una primera cita (Yo volé, lo juro. Yo juro que volé. Mi corazón abría los brazos.) quedó ensombrecido por el miedo a enamorarse que le acompañaría siempre y por la llegada de la guerra que no olvidaría nunca.

             

Joan Manuel Serrat - En Collioure.



Y viejo y cansado,
a orillas del mar,
bebióse sorbo a sorbo su pasado.
Profeta ni mártir 
quiso Antonio ser
y un poco de todo 
lo fue sin querer.

       Serrat hizo con Antonio Machado lo que éste hiciera con Rubén Darío; escribirle a su manera recurriendo a la emoción y al sentimiento. No fue la única aportación escrita propia que haría en este maravilloso disco, unos versos suyos vuelan a la altura del poeta sevillano en "Cantares". Era el año 1969, poco antes había decidido cantar también en su otra lengua, con el enfado y la condena de "Els Setze Jutges" y afines, quizás eran tiempos de lluvia que nos habían cogido en la calle sin paraguas, sin poder precisar qué lengua acabaría siendo maltratada. 

        Como Léo Ferré, Georges Brassens y Paco Ibáñez decidió ponerle música y cantar a los poetas, y qué mejor que rescatar a aquel que supo hurgar como nadie en las sempiternas heridas de España. Aquí lo tenemos en un país que supo conectar con su sensibilidad, que siempre supo apreciar el poder comunicativo de la palabra y la acompaña en su deriva.

              "En Collioure" es un homenaje sincero y sentido de un hombre sencillo de barrio obrero en la cumbre de su creatividad que se pone el traje gastado de un hombre bueno que tuvo una muerte injusta representando el destino de la libertad en su país.

sábado, 14 de enero de 2017

Cecilia - Si no fuera porque.


Si no fuera porque
me tienen que enterrar
y que dos cipreses negros
se comerán mis sueños,
si no fuera porque mi padre
siempre llora en los entierros.

        Aunque sé que a muchos no les dirá el nombre de Cecilia absolutamente nada , esa nada a la que le escribió unos versos imborrables, ella fue, a pesar de su look nada acorde con la expresión, la gran dama de la canción española, sé que esto no me lo perdonaría teniendo en cuenta su radical rebeldía ante el mundo y la España provinciana, de perfil bajo y estrecha, milagrera y asustada que, como Larra, encontró a su vuelta, ya que pasó buena parte de su niñez y adolescencia viajando con sus padres, él era diplomático y esto le ayudó a tener los ojos bien abiertos y describir lo que veía. Cuando la conocí realmente, estaba muerta y yo escuchaba el rumor del Tajo a su paso por Toledo y me quedé prendado con esta canción que aún hoy sigue siendo mi favorita entre las de ella. No creáis que es fácil decir algo así o aceptar con los ojos en paz que otra gran canción de ella haya quedado inédita.

Jacques Brel - Le dernier repas




 Con el olor de las flores
que pronto se apagará 
yo sé que tendré miedo 
una última vez.

        Ya había dicho Brel en el moribundo que quería que se riera, que se cantara cuando se le metiera en el hoyo. Quizás porque la muerte se sentía lejos o porque no tenía vocación de ir a su encuentro prevalecía la ironía y un enternecimiento inconformista destinado a la derrota en un tema luctuoso, solo al final de la canción se permite ser consciente de la importancia de lo que habla; nunca volverá a estar rodeado por sus vestales ni podrá festejar la alegría de vivir con sus vecinos y con cualquiera que apareciera por allí. Como si no pudiera contener lo que piensa nos deja guiños rotundos de su anticlericalismo y su búsqueda agónica de un Dios distinto al que le mostraron de niño, negando a ese que descansa en las butacas de quienes no quieren que nunca cambie nada. Los rezos infantiles se habían convertido en piedras.

        No podía olvidar mandarle un recordatorio mordaz a la clase social a la que pertenecía cuando Dios le miraba y él le sonreía. No necesitó que el tiempo rompiera las caretas del mes en que las flores son más hermosas para enviarles caramelos a aquellos muchachos desairados. 

           Defendemos alegremente el vuelo y dejamos que los pájaros mueran de tristeza.




jueves, 12 de enero de 2017

Elle, tu l'aimes

Alba hermosa
dime de dónde vienes
ya sé que amas a otra
y a mí ya no me quieres.

(Anónimo)



       Quedan lejos los días en que aprendía francés, era la amistad sincera con Fernando y Yamal, la empatía de otros compañeros que vislumbraban que por el camino que llevaba nunca aprendería francés. Tuve la suerte de tener una buena profesora a pesar de ser un buen mal alumno. Lo que más me gustaba era cuando nos ponía canciones, hay algunas que las recordaré siempre, así de repente destacaría dos; la delicada evocación del amor romántico de "Elle écoute pousser les fleurs" (Ella escucha crecer las flores) de Francis Cabrel (desaconsejo la versión en castellano) y ésta de Hélène Ségara en la que sigue la tradición turbadora de la doncella abandonada. Desconozco si ella preparó esta versión o se la prepararon, moderniza y dota de fuerza el fado cantando por Amalia Rodrigues "Canción del mar" del que solo toma la música.


miércoles, 11 de enero de 2017

Charles Aznavour - Comme ils disent.



        Ahora, quien más quien menos, todos somos políticamente correctos, reservamos los chistes de mal gusto para contarlos en el congreso de un partido a las tres de la mañana cuando el licor se apodera de nuestra lengua y se han marchado los compañeros de partido que podrían darse por aludidos con nuestras referencias racistas, homófobas o el grito ¡muerte a los artistas!



         El gran Charles Aznavour nos sorprendió a principios de los 70 con esta soberbia canción que tenía aún el regusto de su época dorada. No fue muy bien recibida, ni siquiera por una sociedad más abierta que la nuestra que no vio del todo bien que se despidiera diciendo; Soy un marica, como dicen. Los grandes defienden con devoción una causa que convierten en suya aunque no pertenezcan a un colectivo. 


       Hablar la homosexualidad y la alienación, creo que en 1972, con la complicidad y la ternura de un colega valiente lleno de humanidad y ansias de vida es algo que solo está al alcance de Aznavour. Las cosas han cambiado pero no en la dirección que esperaba en todos los casos; ser homosexual tampoco debe ser un valor añadido. Pero los pobres son siempre pobres sin importar la inclinación sexual que tengan. Una canción maravillosa.

Charles Aznavour - Quién



¿Quién cuando yo me vaya
llegará a tu playa
un atardecer
y pondrá su empeño
en velarte el sueño
y lo harás tu dueño
casi sin querer? 

          Tenía a Aznavour como un crooner al uso, prisionero de historias de amor imaginadas y he aquí que en 1983 se me representó como un romántico convencido, parecía decirme que una vez que plasmaba algo en una canción tenía que llevarlo como si fuera cierto. Me emocionó cuando lo vi, ya anciano, cantar en español las dos joyas imperecederas que superan, desde mi punto de vista, a la versión original en francés, supuse que el propio Aznavour debe pensarlo, cantó "Venecia sin ti" y "Quién" en nuestro idioma en  el Carnegie Hall. El año era 1983, el lugar una casa miserable en el Patio de La Legión. Mi cuñada me estaba ayudando a adecentar algo oscuro que no tenía remedio, que solo vería más tarde la luz en la sonrisa de Laura y de mis hijos mayores que entonces eran muy pequeños. Pero ese día era su aniversario de noviazgo y me dejó solo con un monstruo, aquellas paredes irregulares no invitaban a la tranquilidad. Puse la FM de Algeciras a tope, la ocasión lo requería. Mis futuros vecinos meditaban si debían hablarme.

A una poeta.



Quizás nunca más vuelvas a llevar el vestido
de nuestra madrugada
en un campo de luna,
ni muestres el sendero en el que ardió la noche,
ni evoques la arboleda donde el mirlo jugaba.

Porque hoy me detienes
en el umbral del sueño
que se hunde en la duda que crearon los pájaros,
porque hoy el carmín tus labios no desborda
y hay folios en tu cama, sin firmas ni palabras,
porque busco tu luz en las calles oscuras,
el amor en tu estela, la voz en tus fracasos

martes, 10 de enero de 2017

The Kinks - La muerte del payaso.




         La muerte del payaso la compuso Ray junto a su hermano Dave con quien discutía y algo más sobre un escenario y fuera de él, los Gallagher tomaron en esto buena nota aunque no pudieron acercarse en lo del talento. 

        Esta canción es una de las cumbres del grupo inglés, aquella hornada crecía muy aprisa y supo conjugar las alegrías del éxito y la brillantez de los focos con las reflexiones más taciturnas y conmovedoras.  Es una canción firmada por ambos hermanos pero se piensa  que a Dave le correspondía el papel principal en la composición ya que llevaba la voz principal y la grabó en solitario.

        El circo y la vida, al mismo nivel que una Rifa benéfica para el señor Cometa de Lennon, menos irónica y onírica que la de John pero más profunda y con una visión más perdurable de las miserias humanas. Hay una cierta falta de realismo en eso de ahogar las penas en alcohol o en evocar la tristeza de la muerte. ¡Qué sería de las licencias sin los artistas!

Queen - The show must go on.



Las chanzas se apagaron como viejos vestidos,
lo que fuera brillante
se convirtió en derrota,
armarios retraídos que no tienen deseo
y que guardan portadas de revistas sin fecha.

(Las flores y los prados)

      Brian May vio la oscuridad implacable de la muerte en los ojos cansados de su compañero de fatigas, lo fútil de la gloria cuando se asiste en soledad a unos últimos pasos que se dan sin saber si la tristeza y la amargura forman parte también del espectáculo y la alegría de la vida cuando no quedan ganas de reír porque el maquillaje se ha agrietado mientras el payaso profundo escribe versos en una esquina, cuando no distingues entre una reina o un bufón si ambos tenían el triunfo en la mano pero perdieron la partida entre la realidad que acecha con su perfil descarnado y la más patética pantomima. Ahora mi corazón está roto pero debo seguir porque el show debe continuar.

domingo, 8 de enero de 2017

In my life




       Lennon y McCartney firmaron un buen ramillete de obras maestras y como decía Paul con el paso del tiempo con esa flema inglesa de quien ha sido nombrado Sir, solo hubo polémica de autoría en tres o cuatro canciones. 


        Lo malo es que entre ellas están, nada y nada menos que "En mi vida" y Eleanor Rigby, las dos en la tabla alta entre las mejores canciones de todos los tiempos. Cuando escucho las explicaciones y los argumentos me decanto con cierta claridad por creer que In my life, la más emblemática entre las canciones de John, lleva en el puente música de McCartney (además de los sonidos de clavicordio de George Martin en la parte final) y Eleanor Rigby lleva ideas, la contemplación de una lápida solitaria y, quizás, algún verso de Lennon. En fin, pienso que cada uno de ellos lleva razón en sus reivindicaciones sin acabar de tenerla. Se influyeron mucho y bien, soy de los que piensan que ni siquiera el mejor Lennon, sin duda el beatle con mejor carrera en solitario, alcanzó la excelencia de aquellos años.


       In my life es una de esas canciones que exceden en mucho lo que se pretendía, a través de un intimismo minimalista nos llena de nostalgia de su ciudad, que puede ser la de cualquiera que lleve el halo del rumor portuario, y nos hace pensar en los amigos que quedan y en los que se fueron para siempre y en el amor verdadero que se cruza muy pocas veces en la vida. 

Simon & Garfunkel - Los sonidos del silencio







Gente charlando sin hablar,
gente oyendo sin escuchar,
gente escribiendo canciones
que ninguna voz compartirá,
nadie se atrevió
a perturbar el sonido del silencio.     

        Hay canciones que nos acompañan siempre y trascienden lo que significaron en su momento, por muy grande que fuera lo que representaron más lo es que tengamos la impresión en cada audición de su intemporalidad y, sin embargo nos sitúan con claridad y sinceridad en el tiempo concreto en el que fueron creadas.

El nacimiento con fuerza poética del folk-rock, esa expresión musical que no desdeñaría el lirismo de unos versos y la contundencia de un nuevo sonido acabaría salpicando a Bob Dylan[i], los Beatles y a los Byrds, sin que pueda precisarse en qué momento y en quiénes estalló el pistoletazo de salida.

        Pude escuchar hace poco a Paul Simon en Madrid, creo que esa peregrinación se la debía a quien guio mis primeros pasos y me mostró la belleza de la poesía en nuestro tiempo en el que los pueblos parecen ciudades y hasta Ceuta conserva en el Paseo de las Palmeras una pequeña Manhattan desde la que Marilyn guiña un ojo a los adolescentes que hacen robona.

Paul no pudo irse sin volver a interpretar "Los sonidos del silencio" como, sin duda, le ocurrirá en cada concierto, en cada país. Admito que fue infinitamente más importante que la cantara que cómo lo hizo; desnuda y un tanto desangelada, porque no olvidaré en la vida que estuve allí.

         Él, que acabaría dando más importancia al sonido, lo dijo categóricamente a unos siete metros de distancia, no puede escapar de la significación ni la importancia de sus primeros poemas, esos que le convirtieron en el Poeta del Desencanto, a través de la disección intelectual y emotiva de Nueva York, el nuevo faro de Occidente ya que París se desangraba en la tragedia de un continente y le entregó la antorcha porque no podía evitar que se apagara.

      El joven poeta nos relataba con amargura la soledad y la decadencia de los valores de una sociedad capaz de ser solidaria en situaciones extremas pero que olvida sus responsabilidades éticas con respecto al resto del mundo que la tiene como espejo porque ella ha querido que así sea.   

      Solo nos dejó cinco de ellos esa noche, aunque los muchachos de ahora ya no los escriban en los pasillos, ni crean en el poder redentor de una canción cuando todo se hunde.

Algunos nos sentimos un poco tristes, sin dejar de sonar en nuestras cabezas canciones como Kathy's song, I am a rock o La conversación en el aire; todavía quedan algunos que leen a Emily Dickinson atraídos por el misterio de su soledad y su alejamiento voluntario de los salones y reuniones literarios, pero solo Coppola escribe en el aire un par de versos de Robert Frost para recordarnos que los amigos deben hacer todo lo posible para ser de oro cuando todo se precipita al vacío.

 Abandonábamos, mi mujer y yo, el recinto, mientras unas muchachas gritaban en la calle, sin perder la armonía, los sonidos del silencio y The boxer, quedaba claro que los jóvenes aventajados iban de lleno al origen del mito, aunque aplaudieran con rabia lo bueno que habían dejado etapas posteriores; Paul Simon siempre ha tenido capacidad para escribir grandes canciones, pero soy de los que piensan que sus doce primeros años en el mundo de la música son imprescindible y eso a pesar de que su relación con Garfunkel y con los productores fue más acerba que idílica.

         Escrita el 19 de febrero de 1964, fue incluida en el primer y fallido álbum, Wednesday morning 3 A. M., de Simon y Garfunkel con el nombre "El sonido del silencio", unas modificaciones que afectaron a su expresión musical y un leve retoque del título, sin la participación de Paul que se encontraba en Inglaterra adonde había vuelto para rumiar el fracaso de un álbum no exento de calidad pero cuya ruptura con el folk tradicional no resultó convincente, significaron un éxito clamoroso como single y la aparición apresurada de un esplendoroso[ii] nuevo álbum que, sorprendentemente, nunca fue bien tratado por la crítica[iii] que siempre se ha ensañado con la precipitación del proyecto orientado a aprovechar el éxito de esta canción.

           Hay quien ha querido ver una relación directa de la letra de esta canción con el magnicidio de John Kennedy por su inquietante y profunda melancolía, porque sumía a una sociedad autocomplaciente en el terreno empantanado de la desconfianza y del miedo.

Paul Simon insiste en que quería remover un poco la conciencia de los más jóvenes, invitarles a no imitar lo que veían en sus mayores y la decadencia sentimental y el embrutecimiento de la cultura urbana, reflejar la falta de comunicación, extrema en algunos casos como en la trágica y desolada "Un hombre muy raro".

La ciudad no es el marco donde desarrollamos nuestro anhelo de justicia e igualdad es donde nos arrodillamos ante los símbolos más desequilibrantes del progreso, es donde se denuncia el olvido al que se condena a los poetas cuya voz no será compartida por nadie. 

Y a todo esto ¿Para qué sirve la Poesía?




[i] Sorprende que La otra cara de Bob Dylan fuera denostado en su día y considerado un retroceso en la carrera del genio de Duluth con respecto a la respuesta está en el viento (FreeWheelin’). Sé que Dylan tiene varios álbumes que pueden ser considerados el mejor sin que se le pueda poner reparos porque encontraremos suficientes argumentos para respaldar nuestra elección. Yo me siento más a gusto escuchando “The another side of Bob Dylan” que con ningún otro, no es la única razón, pero, ahora mismo, no se me ocurre otra.
Los Byrds desde su aparición hicieron una aportación valiosísima al folk-rock, destacando, precisamente interpretando a Dylan con excelentes armonías vocales y una música embriagadora y compleja que sin embargo llegaba con una sencillez prístina aunque bajando, no podía ser de otra forma, la intensidad desesperada de Bob que en esos días se había enfundado el traje de profeta..
Rubber Soul no es el mejor disco de los Beatles pero sí el más importante, su eclecticismo es proverbial y un folk rock complejo y progresivo de muchos quilates tiene cabida en “Te estoy calando” (I’m looking through you) y la genial e inclasificable Norwegian Wood.
[ii] Sé que los doctores no me perdonarán que haga mi propio diagnóstico, pero considero que un álbum que contiene tres obras maestras es un gran álbum aunque las nueve canciones restantes sean material para el olvido.
Los sonidos del silencio excede ese número; En abril ella vendrá, Un tipo muy raro, Soy una roca, La canción de Kathy y, por supuesto, la que da título al álbum, se encuentran en su diversidad temática y estilística entre lo más profundo para penetrar en las contradicciones de la Atenas de nuestro tiempo, capaz de albergar en su corazón las virtudes más exquisitas y las miserias más imperdonables. Lou Reed empezaba por esos días a cebarse con estas últimas haciendo hincapié en la otra cara de la Gran Manzana de Occidente.
[iii] El principal argumento que se suele esgrimir para sustraerle dos estrellas a este magnífico álbum carece de consistencia; en 1965 apenas existía el concepto de un trabajo orientado desde su creación a ofrecer una visión de conjunto, prevalecía el single sobre el álbum que normalmente solía ser una acumulación de discos sencillos, con la irregularidad que esto conllevaba, ni siquiera los Beatles escaparon a esta norma y cuando lo hicieron con el mítico A Hard Day’s Night (1964), bajo un dominio abrumador de Lennon sobre McCartney, consiguieron la primera de sus obras maestras.