sábado, 29 de octubre de 2016

Apoyado en la verja

Apoyado en la verja, cerca de la ventana,
el mar cubre mi rostro con su verde lejano
y pasea tu nombre de recuerdo violeta,
frágil como la flor abierta en la mañana.

Ha pasado el amor por árboles y puertas,
por este corazón que no supo tenerte,
y me alejo de aquello que apareció en mi vida
como una herida abierta sedienta de canciones.

jueves, 27 de octubre de 2016

T. S. Eliot, Muerte en el agua..

                                   
 Muerte en el agua

Phlebas el fenicio, muerto ha quince días,
olvidó el grito de la gaviota, y la resaca en el mar profundo,
las pérdidas y los beneficios. 
                                           Una corriente bajo el mar
devoró sus huesos entre susurros. Mientras subía y bajaba
recordó las hazañas de su tiempo y juventud
al traspasar el remolino.
                                           Judío o gentil,
¡Oh tú que llevas el timón y sólo miras a barlovento,
respeta a Phlebas que alguna vez fue alto y hermoso como tú!

Death by Water

Phlebas the Phoenician, a fortnight dead,  
Forgot the cry of gulls, and the deep sea swell
And the profit and loss.
                               A current under sea
Picked his bones in whispers.  As he rose and fell
He passes the stages of his age and youth
Entering the whirlpool.
                              Gentile or Jew
O you who turn the wheel and look windward.
Consider Phlebas, who was once handsome and tall as you.


(Traducción; F. E. León)

En la soledad del amor y de la muerte 1


I tell you what you want to ear
it depends on that I've been drinkin'.

(Amy Winehouse – What it is)

Te digo lo que quieres escuchar,
depende de lo que haya bebido.






Es solo un sentimiento que penetra en la noche
donde encuentras un hueco
para tu corazón
inseguro y ardiente, perdido y desolado,
es tan solo un espejo que no quiere mirarte,
una luz que se apaga,
es tan solo el destino que espera en las cortinas
y atraviesa la calle de una ninfa innortada 2,
y mientras en el aire
se expande el humo espeso de una acerba tristeza,
de unos versos sentidos que llegan y se pierden
en la voz del poeta que sufre los delirios
densos de la deriva que duele y arrincona,
y en una tenue alcoba escribe para nadie.

La marea vendrá a llevarse los restos
del último jarrón que adorne tu mesita,
los fragmentos revueltos de un escritorio amargo,
el temible naufragio del licor en tus venas.

Es la muerte tan triste, se siente tanto miedo
que no puedes gritar, articular palabra,
escribir un deseo, pensar en el amor,
desterrar el sudario que te inunda en las sombras. 



1.- Dylan Thomas. 2.- Localismo ceutí por desorientada. 


(19 de enero de 2016)

domingo, 23 de octubre de 2016

Pasolini en el recuerdo





Cuando la luz no ofrece esperanza y se me adentra el verso
de un poeta que calla en el nocturno inhóspito de una playa tardía,]
envejece mi alma por no saber nombrarle, por no saber arrastrar]
el peso de mi culpa, por ser testigo ciego del olvido obstinado,
por no reconocer que la vida se me escapa y no conozco a nadie
para que llore por aquello que no hice.

sábado, 22 de octubre de 2016

Hay quien puede creer


Hay quien puede creer que aún cantas entre los muertos
esa canción que me ponía tan triste,
que sueñas en los escalones adormecidos
del umbral de una casa sin muros ni recuerdos
inserta en un cartel publicitario,
que miras la profundidad de la baraja
donde yace la muerte teñida de imprudencia,
tu juventud atravesada por una pluma sin tintero
cuya esperanza se ha perdido,
tu sonrisa acorralada por un deseo de amor
que sufre y no despierta,
las hojas muertas llevadas por el viento,
tu vestido arrugado en la acera que naufraga.

La niebla


Después del silencio se derrama tu voz
en una canción alegre hundida en la tristeza ,
no queda una elegía que haga renacer
los sentimientos rotos, no queda una palabra,
para evocar anotaciones transidas de dolor,
de puentes,  de excesos, de manos,
de orgullo, de agonía…

En el martirio de tus dudas te sumerges
en ese mar de ginebra que se agita sin norte
en la mano que tiembla en el cristal,
en los labios pintados que procesionan en el pasillo.

El amor no aparece con su sonrisa extraña
rellenando los huecos de un corazón que llora
mientras el mundo se inclina en otra dirección
que no tiende sus lazos,
que no retienes, se difumina y se te escapa.

Vives el desconcierto, flirteas con las pastillas,
mueres en la amargura con el tono marchito
de quien siente que su tren se perdió en alguna parte,
en los raíles sin espejo de una metáfora sentida
donde quedan los versos de luz
que huyeron hacia el oeste,
y una sombra que estrecha su figura contra tu cabeza
te susurra lo cerca que se halla la salida.

¡No sé cuántas veces te busqué en el murmullo
del parque por la noche,
cantante callejera en la soledad de la isla,
ni  cuántas recité a Ginsberg acariciando
en su aullido iconoclasta
la ternura de tu rostro de ninfa enajenada!

Ahora miro tu cuerpo abandonado en la niebla
que desprendían aquellos ojos cerrados al mañana.