jueves, 25 de agosto de 2016

Canción deslavazada de amor y guerra de Robert Bruce Banner (2015)


Perdido, sin saber que te duele y se asoma,
en esta alma errante que te acunó en sus manos,
en los días que pierden su nombre y su racimo,
en las enredaderas oscuras que crepitan
en tu noche de amor que no encuentra consuelo.

Y siguen los milagros que corren en las cuentas,
palacios levantados en donde la miseria
dominan callejones perdidos por la suerte,
soledades hirientes en despensas vacías.


Y siguen los anuncios, las poses, los estilos
en la ciudad que fue y extiende su cabello
para ocultar la rabia de los niños oscuros
que no encontraron nunca el vientre de un suspiro
en los escaparates que compran voluntades.


!Ay, Robert Bruce Banner,
los muertos siguen quietos y siguen su camino;
listas en los periódicos
que nunca se publican
y que serán leídas por almas que se mueven
lentas como la tarde, miran, no reflexionan,
admiran a quien triunfa, desprecian al vencido!


Pero tú sigues loco como un perro perdido
y el monstruo se apodera
de tu lengua y tu herida para expulsar del templo
a burgueses sin alma que han vendido tu sangre
y esperan que te calmes para avivar tu olvido.


Los ángeles rebeldes buscan otro destierro
para cuando regresen la verdad y el acanto,
no hay arrepentimiento, dolor simple en grisalla
y un grito de esperanza cubre cada caída.


Ya no sabes leer, escribir o pensar
¿En qué bando luchaste, tú que amabas la risa,
qué rey quiso alistarte
siendo republicano?


Ya no buscas la playa batida por las olas,
ni el monte de la infancia vencido y amputado,
no queda una palabra que te lleve al amor,
solo viejas canciones rotas que te persiguen.


Una sonrisa loca en los brazos del otro
te dice que tu barrio se adentró en la tormenta
y este viento de marzo arrancó tus malvones
para invocar la lluvia que golpea tus sienes.


¡Oh, tú que fuiste bravo y ungiste al vencido,
no puedes ir al frente sin saber por quién luchas.
¿Quién disfruta en las guerras?
¿Quién es el enemigo?

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.