viernes, 20 de noviembre de 2015

En Madrid (Recuerdo de la Casa de las flores)


 
Ahora vuelves a la ciudad que fue luz y sombra,
con la sonrisa que me hacía soñar,
con la mueca atrevida de quien luchó
por mantener la llama de las flores,
por destronar el llanto que ahogó la libertad.

Canción de la lluvia

Mi corazón dormido sobre una primavera
que no tiene balcones para colgar tu risa.
Mi luz amortajada por siglos de silencio
agitando pañuelos de un adiós que agoniza.

Llueve en el cielo claro que acaricia tu rostro,
en la tarde de mayo, en el bosque de piedra.
Me ha dolido tu amor y no puedo negarlo,
me duele hasta esta lluvia que no cae y se aleja.
Me duele el pensamiento que no encuentra consuelo
en este divagar  que muere ante tu queja.

Puedo ser en la lluvia un gitano que vuelve
cantando a los caminos su pena y sus caricias,
que sufre entre las flores silvestres del misterio
y agita entre los vientos la cruz de su camisa.

Llueve en las soledades quietas de la avenida,
sobre los institutos que guardaron tu huella.
Llueve sobre los charcos que acogen el destierro
de aquella soledad que no me deja nunca.


martes, 17 de noviembre de 2015

Pasolini - Cercana a los ojos

       El descubrimiento de Pier Paolo Pasolini como poeta ha sido para mí muy posterior al del cineasta, y, sin duda alguna, sin negar sus méritos en esta última faceta, es el campo donde mejor supo desarrollar sus inquietudes, su búsqueda áspera, a veces agónica, y siempre sincera de su verdad como hombre. Moderno o clásico, no lo sé, rotundo y sincero siempre, en su expresión me recuerda al Cesare Pavese de ”Lavorare Stanca” (Trabajar cansa), al menos en los poemas de corta extensión y de carácter confesional y narrativo al mismo tiempo. La maldición del “oficio” del poeta es recurrente, la relación con el hombre que vive una situación y un tiempo concretos, con los que nunca se debe estar de acuerdo, es agria y sin concesiones, y las adereza levemente con la ternura de los momentos que se viven en el recuerdo, ese lugar en donde podemos llenar de significado situaciones que parecen pasar casi desapercibidas, y que añoramos cuando somos conscientes de la imposibilidad de su retorno.

     “Cercana a los ojos” es un poema especialmente emotivo, escrito años después de los hechos a los que hace referencia; su hermano que duerme distendido y ausente fue fusilado por partisanos durante la Segunda Guerra Mundial. Una dolorosa contradicción en su vida a la que se irían añadiendo otras muchas, la más llamativa; la muerte violenta del propio poeta; aquellos con y por quienes luchaba acababan con la vida de aquél a quien recordaría siempre. La luz, el hermano y la madre, también el canto del grillo, quedan suspendidos en una atmósfera que nos recuerda la aparente quietud en la que viaja a veces la más conmovedora de las tragedias.



Vicina agli occhi

Vicina agli occhi e ai capelli sciolti
Sopra la frente, tu piccola luce,
distratta arrosi le mie carte.
Adoslecente ardevo fino a notte
Col tuo smunto chiarore, ed era strano
Udire il vento e gl’isolati grilli.
Allora, nelle stanze smemorati
Dormivano i parenti, e mio fratello
Oltre un sottile muro era disteso.
Ora dove egli sia tu, rossa luce,
Non dici, eppure illumini; e sospira
Per le champagne inanimate il grillo;
E mia madre si pettina allo specchio,
Usanza antica come la tua luce,
Pensando a quel suo figlio senza vita.


Cercana a los ojos


Cercana a los ojos y los cabellos sueltos
sobre la frente, tú, pequeña luz,
dispersa, enrojeces mi cuaderno.
De adolescente, en tu pálida llamarada,
ardía  hasta la noche,  y era extraño
escuchar al viento y a los grillos solitarios.
Entonces, en la olvidada habitación
dormían mis padres, y mi hermano,
inmóvil, descansaba tras un muro delgado.
¿Dónde está ahora, luz roja?
No hablas, sin embargo iluminas; y suspira
el grillo en el silencio de los campos.
Y mi madre se peina al espejo
de una manera antigua como tu luz,
pensando en su hijo ya sin vida.


(Traducción; F.E. León)


El azar ha querido que coloque el poema aquí, soy supersticioso. Variación de un poema del 1-1-2011.


Arranca este lamento en la mañana
cuando el licor asoma
en poros y gemidos.

Lleva el mar el aullido que intentaba
expresar mi dolor
por haberte perdido.

Roma erguida
sobre siglos de pesares y ruinas
sobre divagaciones y sueños de profetas.

Roma en mi vida,
Roma en la memoria
que la noche siente
en esta callejuela
honda de los fracasos
que me entregó la poesía,
y una verdad amarga que me arrastra
por la arena al final de los caminos.




29 de Noviembre de 2012


     Sobre la muerte de Pasolini parece aceptarse de una forma definitiva lo que era más aparente; un muchacho que se dedicaba a la prostitución y con el que había tenido o iba a tener relaciones sexuales tuvo un ataque de locura transitoria y se ensañó con él, descargando la sospecha que se tenía sobre un encargo por parte de altos cargos de la democracia cristiana a quienes había fustigado con sus escritos sinceros y apasionados.


      Te dejo un pequeño poema que escribí como introducción a la traducción de un fragmento de "Una vitalidad
desesperada." 


Pasolini en el recuerdo 

Cuando la luz no ofrece esperanza y se me adentra el verso
de un poeta que calla
en el nocturno inhóspito de una playa tardía,
envejece mi alma por no saber nombrarle,
por no haber arrastrado
el peso de mi culpa, por ser testigo ciego del implacable olvido,
por no reconocer que la vida se me escapa y no conozco a nadie
para que llore por aquello que no hice. 


5 de Diciembre de 2012


Me has tocado en un punto débil, H.. Pensaba dejarte en esta respuesta el debate que mantuve con una compañera que es todo un misterio en cuanto a identidad pero que hizo que volviera la vista hacia atrás, y es profunda y certera en sus apreciaciones. Creo que Pavese merece una publicación aparte y eso voy a hacer; mi poema 11 de Abril, sé que lo has leído, se refiere a su última ruptura amorosa conocida. En cuanto a Salvatore Quasimodo he conseguido el poema que más me gusta de él, no tengo la traducción del entrañable Ángel Crespo porque perdí la Antología en donde estaba, intentaré hacerte llegar la mía.



       Volviendo a Pasolini te dejo el poema de él que me rompe los esquemas, cada verso lo escribe como si fuera el último, yo me quedo con estos dos; no saldré nunca de aquí por más que sonría; adoro la luz sólo si no ofrece esperanza.


A menudo un poeta se acusa y se calumnia,
exagera, por amor, su propio desamor,
exagera, para castigarse, su propia ingenuidad…
(Pasolini)

“Análisis tardío”


Sé bien, sé bien que estoy en el fondo de la fosa;
que todo aquello que toco ya lo he tocado;
que soy prisionero de un interés indecente;
que cada convalecencia es una recaída;
que las aguas están estancadas y todo tiene sabor a viejo;
que también el humorismo forma parte del bloque inamovible;
que no hago otra cosa que reducir lo nuevo a lo antiguo;
que no intento todavía reconocer quién soy;
que he perdido hasta la antigua paciencia de orfebre;
que la vejez hace resaltar por impaciencia sólo las miserias;
que no saldré nunca de aquí por más que sonría;
que doy vueltas de un lado a otro por la tierra como una bestia eenjaulada; )
que de tantas cuerdas que tengo he terminado por tirar de una sola; )
que me gusta embarrarme porque el barro es materia pobre y por lo tanto pura; )
que adoro la luz sólo si no ofrece esperanza.

(Fin de los años sesenta)



Traducción de Hugo Beccacece


13 de Diciembre de 2012
  


      He comprobado, H., que el exceso de información no siempre es bueno en poesía, no somos científicos ni debemos encorsetarnos con el rigor, el corazón se equivoca te dejo esta nueva entrega sin saber si el catolicismo de Pasolini llegó hasta el final de su vida. Insisto en que me recuerda mucho a Caravaggio por la sinceridad brutal con la que acometían sus facetas artísticas y mezclaban la belleza más exquisita, incluso mórbida cuando acometían temas religiosos y los dotaban de un atractivo demasiado terrenal, con la fealdad y la decrepitud resultantes del paso del tiempo y las dificultades extremas en la vida de algunas personas. En el aspecto de la manera de proceder de un buen cristiano es el otro Miguel Ángel, el Divino y eterno cabreado, quien le sirve de referente, amaba la piedad como un impulso solidario, emotivo y, a ser posible, anónimo que emana de las enseñanzas de Cristo, y sentía una repulsión irreprimible hacia la caridad, no por ella misma en la que reconocía su valor, sino por la consecuencia exhibicionista en que suele derivar para lavar la conciencia y fortalecer la imagen de ciertos grupos humanos y la falta de tacto de éstos hacia la dignidad humana de los desfavorecidos con quienes la practican.

     Te dejo unas estrofas del poema del que te hablé, para mí las mejores, aunque no sé si con ello quiero decir que sean buenas. La enseñanza que más ha perdurado en mí de Pasolini es que la calidad tiene unos parámetros que no todas las personas tienen capacidad para cumplir, y hay muchos que lo intentan, pero la sinceridad está al alcance de todos aquellos que sienten y muy pocos le rinden culto.

En la playa de Ostia o en Trieste, entre los tilos
o en cualquier campo abierto
donde jueguen la noche y el deseo
me llamará la muerte como lo suponía,
marcado por los golpes del Calvario.

En el rostro que el sol esculpía en bronce,
en los ojos que me entregan
creía ver las puertas
que me abría un Ghiberti apasionado. 

¡Señor, me abandonaste camino de la cruz
y me dejaste en el mar oscuro de los pobres!





19 de Diciembre de 2012


       Después de haber sido advertido de un detalle sin apenas importancia, aprovecho, Truman, para reiterarte las gracias, y matizar el final de mi contestación, me refería, por supuesto, al castellano cuando decía nuestra lengua, pero tú lo has cambiado de significado; ahora me refiero a la lengua de las personas que, como Pasolini y tantas otras, dicen, con más o menos fortuna, lo que quieren decir y lo que sienten. La tuya en cambio expresa lo que dice otra persona.
 
18 de Enero de 2013
       Es un poema escrito en 1974, un año antes de su muerte. Se trata de una versión de otro que había escrito veinte años atrás. No, no murió en primavera. La excesiva sinceridad de Pasolini siempre fue interpretada como una provocación, la aceptación de su homosexualidad tanto desde el punto de vista del amor como del deseo y darle un tratamiento poético convencional no podía sino crearle problemas. La belleza es siempre la misma. Para mí "Tu infancia en Menton" de Lorca es uno de los poemas de amor, o desamor si se quiere, más hermosos de la lengua castellana. 
 

El día de mi muerte
 
Si el grano de trigo no cae en tierra
y muere, quedará solo;
pero si muere dará mucho fruto.

 

Juan, 12.24
(Citado por Dostoievski)


En una ciudad, Trieste o Udine,
por una avenida de tilos,
en primavera, cuando cambian
de color las hojas…
uno ha vivido,
con la fuerza de un hombre joven,
en el corazón del mundo,
y les daba a los pocos
hombres que conocía,  todo.

Después, por amor de los que eran jovencitos
con el mechón en la frente,
como él - hasta poco antes
de que sobre su cabeza las estrellas
cambiasen su luz –
hubiera querido dar la vida por todo
el mundo desconocido,
él, desconocido, pequeño santo,
semilla perdida en el campo.

Y en cambio ha escrito
poesías de santidad
creyendo que así
el corazón se engrandecía.
los días pasaron
en un trabajo que le ha arruinado
la santidad del corazón:
la semilla no ha muerto,
y él ha quedado solo.

 
(Traducción de Delfina Muschietti – Versión de 1974)





22 de Julio de 2013


       Sin que sepa, Ó., la razón concreta, siempre me ha gustado hacer partícipe a otros compañeros del placer que me causaba el descubrimiento de artistas en general y, especialmente, de poetas. Lo que me dices lo encuentro fascinante como el hecho de que Pasolini te haya resultado extraordinario, conocer a los grandes siempre nos abre puertas para afrontar nuestros retos, cuando requieren traducción en ella se nos ofrece unas posibilidades originales de tratar nuestra propia poesía.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Patio

Allí donde aspiraste mi amor y mi ternura,
allí donde chocaron corazones al vuelo.
 donde reposa erguida la brisa del acanto
vaga mi juventud
llorando sin consuelo,
sigue mi corazón buscando aquellos días
dejando en las paredes la sombra de un recuerdo
inspirado por ti, por tu blusa y tu pelo.

Inspirado por la huida de los grandes poetas
en las hojas del sauce mi corazón gemía.
Son las calles, los sueños tan oscuros sin ti
que por no derramarme en la nada me inspiro.

Sabes

Sabes
que cada canción que vuelva de la tristeza
dejará un rincón
para que descansen nuestras almas y sus abismos,
dejará una lágrima que brinde por los amores muertos
y nos recuerde
 que alguna vez sonreímos entre las sombras
con devoción y amargura,
que nos emocionaba escuchar
las mismas viejas palabras que movían nuestros impulsos
aunque no tenían sentido al vagar por nuestros labios
en un calendario sin hojas, en una caricia herida.

Sabes
que hablaré de Dylan como si le conociera,
como si la poesía se hubiera adueñado de la calle,
de las preocupaciones de la gente que pasa,
de las caricias, de los abrazos y del ruido
y cayéramos sin fuerzas en el lecho primigenio
 de una aventura sin rima,
de un deseo desordenado
porque tú estabas más allá de mis manos y de mi frente,

alentabas el recuerdo de lo que nunca fue,
de lo que nunca se ha ido. 

Sabes
que volveré a decirte que te quiero cualquier tarde
con un poema escrito en cualquier cielo que se hunda
mientras el mundo se ensañe con mis ruinas y mis recuerdos
y edifique la gracia que encontré en la cumbre de tus piernas,

en los abismos mórbidos que encontré en tus pechos.

El día que cayó la funambulista

Déjame escapar de esa realidad que quema y no se aparta
de aquel día luminoso que se vistió de gris,
de aquellos ojos que derramaron una lágrima,
de la tristeza que se agolpa en el recuerdo,
decían los periódicos que una equilibrista cayó al vacío
y no volvió a intentar el más difícil todavía.
Tendría que haberla amado aunque no me dejara
ni me conociera,
que haber llorado por una canción confusa,
despertado en una voz hiriente que sufría... 



Déjame escuchar las palabras de amor
que no supieron aflorar desde tu silencio
en las horas más tristes, cuando más las necesitaba,
los poemas abandonados en la calle
por donde nadie pasa en estos días,
déjame recordarte por encima de todos los fracasos
en el último templo que quede de la arrogancia ante la vida,
en tu primer deseo perdido entre los árboles, 
en la carta apasionada de un muchacho confundido.

Ojalá

Ojalá que la Luna pueda salir sin ti,
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.

        

            Recuerdo, Laura, que me hundías cada vez que me recordabas que yo encontraba la palabra precisa, la sonrisa perfecta para salir airoso de tu envite. 

             Siempre intuí que Ojalá, era una canción de amor con mucho resentimiento, muchas cuentas pendientes, mucha poesía tierna con el fusil al hombro, que las imágenes políticas habían sido elegidas para dejar escapar la frustración de toda una vida con hechos y azares íntimos que encontraban su ponderación en la transformación en el espejo distorsionado de todo un pueblo sin destino ¡Ay, Fidel, eres un viejo tonto, que no ves el hambre de quienes aún te adoran!. 

                  Me dijiste ayer que mi escritor en prosa era como tantos otros que sueñan y se promocionan con lo que tengan a mano. No haré proselitismo de mis ausencias, de mi miedo a escribir, estoy viviendo contigo los días más felices que recuerde, no quiero despertar de ellos a causa de tus celos sórdidos,  patológicos e injustificados; me fui de ti con la poesía bajo el brazo, nunca con unos cabellos locos y tiernos o unas caderas voluptuosas.

        Una de esas noches en que abandonabas mis ansias irrefrenables de vivir; éramos solo cinco despiertos en aquella casa, Najma dormía al pequeño Adán, vaya nombre para una criatura tan inocente y hermosa. Te lo he contado muchas veces pero nunca lo has tenido en cuenta. Resulta que pusimos un vídeo de Ojalá y todos se quedaron prendados con el primero de Enero, reclamaron a la lógica;  era la salida del mulato Batista de su régimen personal, en crueldad nada que ver con el cabrón de Franco. Yo decía que era la representación genial y llena de recovecos asfixiantes de una aventura que no quedaría nunca atrás. Lleva un nombre como tú me enseñaste; Emilia.

         Me preguntarás quién era la quinta persona; contéstate tú misma.

(Conversaciones con Laura A. M. -  26/12/2014)

sábado, 14 de noviembre de 2015

Un poema sin destino

El mundo se nos hunde y tu amor permanece,
los muelles, los estadios, las caricias, los rostros
 se agolpan a lo lejos,
se yerguen en un paisaje turbio e infranqueable
que se ha hecho extraño para aquellos ojos nuestros
que marcaron los pasos, las aceras, las palabras
en algún lugar arrinconado por la ausencia y el olvido,
los bares que conocimos han cerrado,
queda en el aire un regusto frío
que nos remite al miedo y a las sombras
 y el azul se oscurece como si hubiera muerto
un antiguo resplandor sobre la calle silenciosa,
un himno a la noche se apodera de los días
y agrieta los recuerdos,
ruge el levante y vuelve a  la playa sombría
del otoño que gime sobre un amor dormido,
pero sigues ahí,
tu corazón que lucha, el perfume de tu aliento,
la inquietud de tus manos en rebelión constante
contra una ciudad que no conoce tu elegancia,
que no siente tu calor,
que late con la frialdad de un pulso que se apaga
que nunca sabrá que te viví cuando eras un sueño,
en las calles, en los puentes, 
en un poema
sin destino derribado en uno de sus muros,
en una esperanza errante que se perdió en el alba.

Acabó todo, chica triste.

  
El pintor miserable de tus calles
dibuja bocetos locos en tus sábanas

       ¿Vale la pena vivir por vivir, ser pasado sin saberlo, despertar del sueño de la vida, convertirse en un asiduo de la barra de algún bar donde todos te sonríen y nadie te comprende, confesar que nunca rezaste por la muerte de una revolución, que te enamoraste de la sensación de volar porque siempre tuviste los pies en el suelo y aún te arrastras en tus propias huellas preguntándote donde está tu voluntad? Sabes, Laura, hablaré de Dylan como si le conociera, ¿a quién le importa que un día me cruzara con la sombra de un judío de Duluth? Alguna vez escuché en la playa Acabó todo chica triste y me creí un tipo interesante, ya podía subir hasta mi casa, sin mirar atrás, como si llevara una guitarra al hombro y la cabeza llena de melodías. Ahora todo lo que queda es aguantar en las trincheras, escribir acaso un cuento de amor con otros protagonistas para que podamos creérnoslo, pensar que respirar es hermoso. Han pasado muchos años desde nuestro primer encuentro, el mundo se ha ido alejando de nuestra capacidad de comprensión, pero tú sigues moviendo la emotividad del amor en el recuerdo. Es solo una canción, preciosa, eso sí, piensa que me gusta mucho, pero no tengas en cuenta lo que dice.

       (Conversaciones con Laura - 15/11/2014 - Publicado 23/11/2015)

Atenas



¡Cuántas veces te sueño! Desde otra colina    
he visto a aquel muchacho que se enamora siempre.
Y no pude entender; tu corazón lejano    
me arrebató palabras que golpean mi frente.

Pues como yo te quise, como yo te he vivido   
se ha fundido en mi sangre y fluye lentamente  
cuando Hölderlin arranca del aire los latidos  
y el alma que es tu hombre se eleva irreverente.

Pues ya no veo tus costas, ni escucho tu lamento
en esta oscura tierra sin son que la despierte.
He querido arrastrar la rosa hacia tus vientos
y entregarme a tu aurora que reverbera siempre.

Yo, ateniense,
en las duras mesetas de Esparta
para siempre.


(Publicado en el blog el 30 de Julio de 2011 y el 6 de Abril de 2015)  

Para nadie


And in her eyes you see nothing
No sign of love behind a tear
Cried for no one
(Paul McCartney)

Y en sus ojos no ves nada,
ningún signo de amor
detrás de una lágrima
derramada por nadie. 








Para nadie he escrito, la verdad es cortante,
brusca, hiriente, sin alma
como monstruos que asaltan las casas, los comercios,
y guardan en secreto
privilegios de clase forjados por la infamia.


Elegía que consume el filtro oxidado
de un deseo que vaga cual zombi en la mañana
que no sabe su nombre, que no tiene recuerdos,
que asustado del hombre grita y no se estremece.


Leo novela y cuentos, ya no me reconozco;
esta afección sin tregua te aísla y te abandona
cuando crees hallar un rincón en el mundo;
Hölderlin[1] una voz, Rimbaud[2] un desafío
estético sin fondo,
Dylan[3] un dinosaurio de un tiempo que no existe,
que es nuestro propio tiempo;
guerras y disparates,
Bécquer[4], acorralado, busca su antiguo olvido,
que nadie le moleste,
nadie hurgue en su herida,
Camarón[5] está muerto, suena el jazz, no se escucha.


Para recuperarme tengo la cobardía
de quienes conversaban conmigo en el pasillo
de las ejecuciones
y que nunca quisieron saber que les decía,
ya que a veces cortaban flores para el verdugo,
la nula implicación de los días que pasan,
de la gente que ve fútbol en las tabernas.


Se nos ha perdido algo que no quiere mostrarse,
cuyo grito se ahoga
en un ataque agudo de tibio escepticismo,
este país que retara a Apolo en las alturas
aquí yace postrado en un fulgor insulso.


[1] Hölderlin: Inspirado poeta alemán. Al contrario que sus compañeros de generación murió a una edad considerable, pero apenas con treinta y cinco años vivió retirado afectado, quizás, por la esquizofrenia. 
[2] Rimbaud: Poeta francés, quizás el mayor ejemplo de precocidad creativa que ha existido, murió joven cuando hacía ya muchos años que había dejado de escribir.
[3] Bob Dylan: Cantante norteamericano, icono de la música a la altura de los “Beatles” y Elvis Presley. En su faceta como poeta posiblemente sea el más importante de la segunda parte del siglo XX.
[4] Gustavo Adolfo Bécquer Poeta sevillano autor de las Rimas.
[5] Camarón: Cantaor flamenco, el más mediático y controvertido que ha habido en el mundo del flamenco. A pesar de su heterodoxia es considerado como uno de los más grandes.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Meditación nocturna cuando se quejan las primeras horas de la tarde.

    

   ¿Qué puedo hacer, Laura, mientras escribo sin otra razón que por sentir mi alma desolada? Y no sería igual pensar que te pierdo y sentir que la tuya permanece en algún sitio al que no puedo llegar, que contigo se iría la única posibilidad de encontrarte y perdería con ello el sentido que alguna vez le hallé a la vida.

       Lo que más me entristece en este momento es pensar que he logrado desentrañar la fórmula para hacerte feliz y, por lo tanto, serlo yo, para llorar de alegría por enterrar algunas tristezas que pasaron y no lo supieron discernir, para gritar que tú tenías razón, que conmigo irá siempre el muchacho que se equivocó de camino por no saber escucharte y después de vagar por la ruta de las incomprensiones no sabe donde está el recuerdo  para volver a caer en tus brazos, ya que no sé en cual de sus sucesivas identidades está el que tú perdiste y no quieres ayudarme a identificar y aplastar las espinas de su último poema.


         Me maldigo y quisiera llevar una cruz en la mirada cuando pienso en ti y me doy cuenta de que he tenido suerte a manos llenas, que no valoré la profundidad de tu mensaje, la elegancia de tu rostro, el erotismo sutil de tus noches más intensas. Ahora mi pecho se llena de angustia cuando me hablas de algunos momentos en los que te he perdido por no saber mirarte ni acariciar los bordes de tu herida. Quiero darte mis manos para que rompas el silencio que impide que se escuchen tus canciones, pero no me atrevo a mirarme a la cara, ya no es de plata el espejo que me ofrece la ventana del salón de nuestra casa, ya no es de oro el muchacho al que sigues mirando como si nada hubiera ocurrido en su rostro desde unos versos iluminados y perdidos de Robert Frost.


(23/11/2014 - Publicado 19/12/2014) 

Licor de cerezas


        A Carlos Martínez, aquellos días que pasamos juntos, si no tocamos la niñez, fueron los más felices de mi vida, a pesar de las estrecheces y las tristezas. Laura pensaba que yo era un tipo estupendo, aunque actuaba como si no fuera así y se me notaba. No olvidaré nunca nuestras interminables charlas en el Zodiac, con Fassbinder, Peckinpah y Welles, siempre Welles.

Esos días de licor que nos cantaban
fueron tan presurosos en nuestros labios
que tan sólo quedó un verso extraviado
recorriendo la noche de tu alma. 


No volverá a moverse tu cintura
con aquella elegancia que aún respira
en el latido amargo de mi entrega,
ni volverá el misterio de tus manos
traspasando el umbral de la locura
de esos días de licor que nos cantaban. 


La libertad no está, ni tu te enmarcas
en el limpio paisaje del recuerdo
donde grita el azul y el amarillo muere,
donde lloran la brisa y la tarde
por un poeta oscuro colgado en el reflejo
del mundo de color al que aspiraba. 


Te he recordado siempre estrechando
esos días de licor contra mi pecho.


(Publicado el 25/07/2015)