sábado, 30 de mayo de 2015

Los painicos recitado por Juan Luis Muñoz





Al recordar tu nombre, al vestirme de abril
anochecido,
he vuelto a caminar por la playa desierta,
a esperar en la orilla que suba la marea,
como los painicos que al final del verano
caían sobre la arena tristes como sus alas,
mi alma volotea torpe en la resaca,
sin fuerzas, sin amor, sin verso que te nombre.

No ha podido volver al sueño de la vida
como estas aves negras que desafían las olas
que ha tiempo que eligieron otras playas oscuras
para dejar su vuelo entre el aire y el agua.





Painicos: Pequeña ave marina casi totalmente negra, con una envergadura unas tres veces menor que la gaviota.
Volotear: Localismo ya en desuso, se  utilizaba por “revolotear” en los barrios pescadores.
Playas oscuras: En mi ciudad las playas suelen estar llenas de luz, no así en algunos días que nos visitaban estas aves, con levante y cubiertos de nubes. Pero quise referirme al hecho de que eran playas de arena gris y gruesa, mucho menos molesta que la amarilla para sacudírtela.

jueves, 28 de mayo de 2015

Podría decirte - Recitado por Alberto Madariaga.

 

Podría decirte que ya no florecen rosas en mi huerto,
que me derrumbo ante una palabra tierna
como si la escuchara por primera vez,
que no podré mostrarte mi corazón por mucho que lo encuentre
en el rincón sin alma que llenaba tu sonrisa,
que soy uno más entre los poetas tristes
y he llorado
por no buscar palabras en la música de ayer.

Podría decirte que mi inspiración murió la última noche
mientras movía el recuerdo que le dejó la huella de tu signo,
aquí en la esquina donde clamaba el profeta
que florecía en el desierto de los adoquines de papel.

Podría decirte que te quiero como si fueras
el monumento sin rumbo que edificó mi vida,
la golondrina errática sin esquemas
en el vuelo y en las alas
que se enamoró del invierno más largo, torpe e inextinguible
que susurraba una canción al oído de los amantes sin sueños.

Podría decirte que te llevo en mi oscuridad y en mi sangre,
que eres el puñal que abre todas mis heridas,
que aprendí a esperarte  en los trenes sin destino
en la estación que borda las letras de tu nombre,
a reclamar tu piel en la última hora de mi tacto,
a quererte en la maraña inmarchitable

que teje tu recuerdo en la espesura de mi alma.

domingo, 24 de mayo de 2015

Alfonsina Storni - Paco Ibáñez - Quisiera esta tarde





  


Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.

Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;
ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;
ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar...

Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar:
y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.

Lorca - Amancio Prada - Ciudad encantada

       Los sonetos del amor oscuro aparecieron y se publicaron muchos años después de la muerte del poeta, Amancio Prada grabó un disco magistral con ellos, aquí dejo una muestra de un Lorca desatado y herido de amor; donde sin sueño, sueño tu presencia, llega a decir, letra, música y voz se unen en un momento irrepetible.




Esta luz, este fuego que devora.
Este paisaje gris que me rodea.
Este dolor por una sola idea.
Esta angustia de cielo, mundo y hora.

Este llanto de sangre que decora
lira sin pulso ya, lúbrica tea.
Este peso del mar que me golpea.
Este alacrán que por mi pecho mora.

Son guirnalda de amor, cama de herido,
donde sin sueño, sueño tu presencia
entre las ruinas de mi pecho hundido.

Y aunque busco la cumbre de prudencia
me da tu corazón valle tendido
con cicuta y pasión de amarga ciencia.

sábado, 16 de mayo de 2015

Paráfrasis del poema "Al Príncipe".


Ma per colpa anche di questo nostro mondo umano,
che ai poveri toglie il pane, ai poeti la pace.

Pero por culpa también de este humano mundo nuestro
que quita el pan a los pobres y la paz a los poetas.

(Pier Paolo Pasolini – Al Príncipe)



Si se oscurece el sol y nunca vuelve,
si  los caminos pierden
su propio curso
y no ofrecen salida,     
si aparece la culpa con su paso  renqueante
y me recuerda el daño que he engendrado
confesaré que nunca había temido a la muerte
con la desesperación de un loco perseguido,
la ingenuidad temible que acosa a los poetas.

Confesaré que tuve lo más deseado  
y no supe distinguirlo confundido por los sueños
y no pude abrigarlo cuando caía la noche,
pues luché amargamente
por el aplauso  pasajero
y trivial que confundía el cardo con la rosa
cuando tenía la poesía y el amor.

Ahora tengo  tiempo pero me falta la paz,
queriendo huir de mí mismo voy de un sitio a otro
sin aprehender nada nuevo en el camino,
sin escribir los versos que recuerden
mi paso por este marco que hierve en la memoria
que ya no será mía,
ya no persigo hallarlos en los pétalos marchitos de mi alma
ni prendidos al viento que muere con la tarde.

Apartaré mi voz
sin dejarla abierta en  la herida que tiembla
escondida en un recuerdo ardiente,
sin esperar que fluya
en las ramas del tilo que brillan en primavera,
sin poder transcribirla por culpa de mi mente
que no quiere encontrarla si no es para el cuidado
que no vi
cuando ascendía a los abismos,
que no sabe llamarte y aún en la sombra hiere.
Apartaré mi voz para que tú la abras
en el recuerdo tierno que tengas de mi amor.

Si oscurece el sol, si la sombra brilla,
si la vida no ofrece
más que un único camino minado  de reproches
y lamentos,
si la ingenuidad lleva a la muerte
a quien cree con los ojos cerrados
en la bondad primigenia de los hombres,
si las huellas volvieron con las quejas y sin el pan
confesaré que el destino se burla sin piedad
del sueño legítimo y necesario de los pobres
y masacra sin desvelo
el delirio pueril de los poetas.

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viernes, 1 de mayo de 2015

Tu cintura de cera y el rimmel de tus ojos


Tu cintura de cera y el rimmel de tus ojos
pasean por la playa de la vieja avenida.
Miras las carreteras y los acantilados
curvos de Punta Almina.

Cruzas por las arenas y sigues alentando
las voces de otro tiempo, la luz que yo sentía.
El viento me acorrala y arropa mi silencio
por no tener salida.

Puedo morir de amor y romper los espejos,
abrigar con las manos la sombra de tu herida,
entregarme a este mar nuestro que nos aguarda,
desterrar la amargura que se agolpa en la orilla.
Mas no puedo arrancar con el rumor que llega
el calor de tus manos, la luz de tu sonrisa.

Tu cintura de cera y el rimmel de tus ojos
pasean por la playa de la vieja avenida,
miras el horizonte buscando una respuesta
del cielo a tu desdicha.

Azul para mis ojos será siempre tu alma,
velero que navega sïempre hacia la mía,
¡ay, perfume de rosa, corazón de poeta,
delirio que arrincona, ternura de una rima!

Cruzas por las arenas como una colegiala,
en el pecho una pena, la voz en la deriva,
y Cabo Negro al fondo que llega hasta tus manos
con el poniente undoso de los más claros días.


                                       Publicado el 18 de Abril de 2012.

He hablado de amor



A Tod Browning[1]


He hablado de amor con los ojos brillantes,
he hablado de constantes que me fueron queridas,
pero estoy atrapado en un mundo sin sueño,
esperando una nueva, y buscada caída
como un hoplita desarmado en el sendero
que no puede detener la avalancha
y la afronta sabiendo su destino,
un marino asustado en la calma
que barrunta venideras tempestades,
un olvidado en las emociones,
un monstruo en silencio que se arrastra.


[1] Tod Browning: Director de cine, realizó algunas de las películas más recordadas en el género de terror. Con un gran tacto hacia las personas diferentes pues había vivido en circos y atracciones.