lunes, 6 de julio de 2015

Nunca más

En nombre de la muerte las sombras te llamaban,
querían hacerte oscura
para apagar tus ojos y enamorarte del silencio
de la noche del alma que pierde su latido
y sin pausa se alarga del tiempo en las ruinas. 


Hay que apartar los sueños
antes que llegue la muerte
con tijeras en sus manos descarnadas,
con sus deseos de negra luna,
y le diga a los vientos quien fuiste,
en que escalón olvidaste los libros con tu firma,
que tren perdiste, acaso, sin saberlo
y no paró en tu estación de sueños nunca más. 


Nunca más volará la mariposa sobre tu falda abierta
ni los perros de la tarde correrán
para lamer tu huella de caricias.


En nombre de la muerte y entre los árboles de tu infancia,
y el pozo insondable donde cayó la noche
más lúgubre de tu canto herido,
tiernas flores silvestres despliegan tu nombre en el viento.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.