sábado, 4 de abril de 2015

Nocturno de Las Huertas




Insisto en el bolero
que expiraba en la noche
de balcones abiertos y una estrofa asustada,
insisto en los teatros empapados de sueño,
en el recuerdo roto
que reposa en el suelo donde Bécquer soñaba
 golondrinas oscuras,
en las flores perdidas de los escaparates
donde Brecht esperaba la llave de tu ausencia,
la cuerda que rompiste para tejer tu olvido.



Insisto en la pasión de Peckinpah que asalta
el último desierto con amarga sonrisa,
de Fassbinder viviendo la angustia de un esquema
de tu letra temblando sobre un pájaro herido,
en la triste elegancia negra de tus zapatos,
en hojas agolpadas en aceras sin rima
que llevaron tu firma hacia ninguna calle.

2 comentarios:

  1. Volverán las tupidas madreselvas
    de tu jardín las tapias a escalar,
    y otra vez a la tarde, aún más
    hermosas,
    sus flores se abrirán

    Bécquer sin lugar ha sido el mejor escritor con rima, y como no, ¡ Uno de los grandes!...
    No creo que caiga en el olvido, más bien pienso (particularmente) que son los tiempos que vivimos, no que nos haga olvidar, pero sí más problemática. Decían que la poesía era un arma...hoy en día, pienso, que una canción, ( que tiene mucho de poseía también, depende del autor) sí que puede ser un filo sin vuelta.

    Señores míos, con diecisiete años
    llegué al mercado del amor
    y mucho he aprendido.
    Malo hubo mucho,
    pero ése era el juego.
    Aunque hubo cosas que sí me
    molestaron
    (Al fin y el cabo también yo soy
    persona).

    He puesto un poco de la letra ( Canción de la protituta)
    Brecht...

    La foto de la Calle de Las Letras, es sitio muy peculiar. No hay hueco para el olvido.

    Un placer leerte.

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    Respuestas
    1. Creo que la poesía en nuestro idioma habría sido distinta sin Bécquer, creo que Darío, Juan Ramón y Cernuda, por citar los casos más significativos de su huella, hubieran perdido un referente esencial a la hora de expresar los ecos de una sensibilidad hermosa y solitaria.

      Me alojé varias veces en los últimos años en el corazón del Barrio de las letras, entre clubes de jazz, cafés literarios y librerías especializadas, la poesía es un ejercicio difícil incluso para los grandes, apenas he vuelto a leer a Brecht y cuando lo hago vuelvo a fijarme en los mismos poemas, quise hablar de aquella cuerda que se rompe por primera vez, que ya no será la misma aunque se vuelva a unir.

      Te agradezco, Soledad, todo lo que me dices, no me ha sido fácil contestarte en pocas palabras, pero es un placer enorme poder bosquejar algún aspecto importante de los grandes aunque sea haciendo referencia a unos versos fugitivos.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.