martes, 23 de diciembre de 2014

La policía y las Izquierdas

       He sido el azote de los policías municipales de la ciudad de mi pueblo aprovechando inconscientemente que mis compañeros de farra o tertulia eran hijos de personas muy influyentes. Pasolini me ha dicho recientemente que son sangre de mi sangre y que vienen de familias muy parecidas a la mía, y, en cambio, los niñatos de Mayo del 68 eran unos pijos con ínfulas de libertad superficial desproporcionadas. Allí se gestaron los perfiles de muchos políticos maduros de estas horas que especulan con la debilidad de la masa y roban por todas partes con impunidad y cuando caen es porque no tienen límite en ningún lugar, en ningún partido, y le salen los delitos por las orejas. 




       Me desmarco de Melendi y de Bebe y sus incidentes conocidos de insumición vacua y exhibicionista. Estos hombres se la juegan para mantener el frágil equilibrio en una ciudad podrida con cuatro culturas y una sola religión que se les ha descarriado de tanto mostrar su cara en un único camino; la supuesta identidad que alimenta las dos caras del mismo defecto.


       Bebe es muy buena en esto de cantar, pero está equivocada en si ideario trasnochado, Melendi no llega a tanto y, por si fuera poco, no transmite ideario siquiera. A los dos les digo que conozco a supuestos ácratas que  me colgarían si no rezo un manifiesto laico con ellos, y no, no blasfemo para demostrar que no creo en un Dios al que insulto como norma en una de cada tres palabras. Lo hice una vez, a la salida de Tetuán simplemente para herir la incultura cerrada de unas feligresas a las que apreciaba pero se lo estaban mereciendo. 




      Después de insultarlos sin saber las razones concretas, he llegado a apreciar y a valorar a estos hombres que llevan uniforme, algo que me disgusta per se. Estos hombres se la juegan para mantener el frágil equilibrio en una ciudad podrida con cuatro culturas y una sola religión; El dinero. Eso sí aderezado con una estúpida postración ante un Dios poco menos que implacable y vengativo con quienes no creemos en Él..


Posdata; De mis denuncias, sí esas de estar en comisaría hasta las diez de la mañana un uno de Enero, se vengó de mí un policía pelirrojo. Bien hecho, amigo, pero deja quieta la nariz cuando estés de servicio. 

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.