domingo, 12 de agosto de 2012

Ya no sé qué decirte


Ya no sé qué decirte,
he ahondado en mi duda, me veo como siempre,
como un novio amputado del tumulto y las flores
que no encuentra calor
en sus miembros perdidos,
como un tonto exiliado del amor y el deseo
que añora la fragancia de un verso fugitivo.

Ya no sé qué decir de tu perfil sin sombra;
esta lengua de fuego ha de esperar dormida.
He surcado tu herida con palabras que eran
confesiones que nunca
quise haber pronunciado.

Amparado en la noche,
creyendo que sus manos cubrían mi mirada,
te explicaba las causas de mi huida al vacío,
mientras esos milagros que quería invocarte
volvían al sepulcro del que nunca salieron.

Situado ya mi lecho detrás de la frontera
aguardaba el dolor de mi cuerpo angustiado
cuando el corto camino se hacía interminable.

Intuía que la vida debía ser de otra forma,
que nunca conocí la calma del vencido.
Mientras nubes y rosas yacían en mi ocaso
no supe qué decir por despertar tu orgullo.