miércoles, 12 de octubre de 2011

Desencanto nocturno


Ahora con estos años y con este silencio y con este pesar,
no sé como volverme, como entregar las flores
que cuidó mi arrogancia en este puerto ingrato, lleno de indiferencia,
su cobardía ha hecho que dos buenas personas no se quieran hablar,
que pasen, no se miren.

No se escucha el flamenco profundo del quejío
en la noche desierta sin Billie Holiday;
te esperaré en el alba, reina de la tristeza,
en el muro que para el mar, las  emociones.

Cuando caigan los cuervos y alienten los suspiros,
te esperaré sabiendo que no regresarás;
como un amor sin pulso vives en el silencio
de lo que no dijiste y, acaso, no recuerdas.

2 comentarios:

  1. Bueno Enrique te diré que después de leer tus mensajes, me he pasado un momentito, y desde luego aunque no soy la más entendida, me ha parecido un poema muy bien escrito, con soltura,sin tropezones.
    Realmente me ha encantado este desencanto.
    Yo tambien tengo un blog, así que cuando quieras te pasas.
    Ya vendré con más tiempo.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Quise ir solo, sin Jose y Najma,a escuchar música. Me encontré con el insufrible J. al piano, me miraba con un aire de superioridad insultante, no irá a ningún sitio. No encontré ni a Camarón, ni a Lady Day, me acordé de alguien que me dijo no era su amigo, sino un conocido que le caía bie. Como si no me hubiera dado cuenta. Tengo amigos y los reconozco.

    ResponderEliminar

Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.