miércoles, 4 de mayo de 2011

Último poema para provocar una sonrisa


Bien sûr il y a nos défaites
Et puis la mort qui est tout au bout
Nos corps inclinent déjà la tête
Étonnés d'être encore debout
    (Jacques Brel – Voir un ami pleurer)

(Es cierto que están nuestras derrotas / y después la muerte al final de todo./
Nuestros cuerpos agachan la cabeza/ sorprendidos de mantenerse en pie)


¿Debes seguir hablando cuando nadie te escucha?
¿Esperar que digan que eres tierno
cuando a nadie le importa la ternura?

Sigue creciendo ajeno el árbol en el patio
y sus hojas me dicen que volvió la primavera,
que yo seré un poco más viejo y mi corazón
empezará a cubrirse por miedo a que lo vean,
que mi tren se marchó hace ya mucho tiempo,
que quizás nunca, nunca se detuvo en mi estación,
que vivo en otro planeta y por eso no respiro
en las conversaciones que pasan y no me llegan,
que aprendí a no reírme de los desposeídos,
a no sentir orgullo por mi supervivencia,
a llevar al poeta como una cruz en el hombro.
El payaso profundo que glosa mis tristezas
frecuenta las consultas, persigue batas blancas,
fuma en los hospitales,
y no hay ninguna queja.
                                                        5 de mayo de 2011.

6 comentarios:

  1. Muy agradecida por tus palabras. Es cierto que provocar algún sentimiento en el lector es una gran satisfacción.
    Por lo que he leído en este blog tan nuevo, no creo que tardes mucho en sentir lo mismo.
    Este poema me ha gustado especialmente.
    Seguimos en contacto.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Se me ha pasado, Carlota, darte las gracias por comentarme este poema con estas palabras tan atentas que me ofreces. He sido yo quien ha fallado a la hora de mantener el contacto, no hay problema por mi parte en rectificar si así lo desearas.

      Un abrazo.

      Eliminar
  2. No corren buenos tiempos para la poesía, y tampoco para los poetas. En estos tiempos de prisa, de sinrazón donde nadie se detiene, y donde prevalece la mediocridad, siempre hay momentos en los que nos preguntamos ¿ por quién y para qué?. Una buena reflexión, con la que, sin duda, muchas personas se identifiquen.
    Los versos, inpregnados de desaliento navegan diáfanos por tu poesía, densa y profunda. Buena reflexión y mejor poema.

    ResponderEliminar
  3. Me siento realmente sorprendido, Beatriz, por la buena acogida que tienen para ti mis diferentes formas de afrontar la poesía. Este es un poema racial en un impulso que salió así desde la frustración, como los otros del conjunto al que pertenece (Poema de la duda), y en los que era mucho más importante lo que se decía que la forma de hacerlo. Creo que siempre se debe mucho a quienes se lee, a quienes nos gustan, aunque no se sea consciente. Pero en este caso no tenía referentes y todo el "Poema de la duda" insiste sobre lo mismo, con una terquedad y un desasosiego que se me hacía molesto. No siempre se consigue el equilibrio o la seguridad, pero tuve que perseverar en el intento de conciliarme con la poesía, y no tenía otro remedio que apoyarme en mí mismo, si lo conseguí, no lo sé, a mí particularmente me han acabado gustando más otros poemas que escribía simultáneamente, algunos de los cuáles ya conoces. Si estás interesada, te puedo hacer llegar los otros poemas.

    Por lo demás, Beatriz, me siento muy contento de darte estas explicaciones, ya que has hecho que por unos días haya disfrutado del sueño de poeta; te reitero las gracias, y lamento que no haya podido ponerme en contacto contigo de otra forma.

    ResponderEliminar
  4. Por supuesto que estoy interesada en que me hagas llegar esos poemas que me dices.Cuando quieras te puedo dar mi dirección de correo, si no te parece mucho atrevimiento por mi parte.

    ResponderEliminar
  5. Creo, Beatriz que tengo tu enlace en mi correo, intentaré hacerte llegar algunos poemas que no he publicado en el blog y escritos en los últimos meses, te indicaré las fechas, cuando considere oportuno remitirte poemas que no pertenezcan al mismo desasosiego.

    Un saludo, Beatriz, y gracias como siempre.

    ResponderEliminar

Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.