sábado, 22 de octubre de 2016

Mi carta abierta




Inspirado por la huida de los grandes poetas
en las hojas del sauce mi corazón gemía,
son las calles, los sueños tan oscuros sin ti
que por no derramarme en la nada me inspiro.
( Abril de 1991)

 
No dejaré mi carta abierta en las paredes de tu calle,
romperé  tu fotografía reprochándome a mí mismo
haberte perdido en la maraña de tus anotaciones,
en la terquedad de tus reproches abiertos
como una espada que se esgrime en el aire que me llega.

Nadie sabrá que nos amamos una noche fría
que se adueñó de la fragilidad de nuestros cuerpos
mientras los barcos pasaban indiferentes
y los vagabundos miraban las estrellas
sin saber que eras tú quien reinaba en ese puerto
y tu calor guiaba la zozobra de mis manos.

Tú que alumbraste mi vida, tú que llevabas
la tristeza del mundo en la sonrisa,
la amargura de los vientos del sur en la mirada,
tú que ya no sabes que me amaste una noche fría.

1 comentario:

  1. En este homenaje a lo perdido no añadí la referencia a nuestros poetas que murieron lejos de nuestra patria hasta después de haberlo escrito y sin saber con certeza hasta que punto se complementaban, participaban del mismo exilio interior de quien sabe que no encontrará una patria por mucho que la busque, que podemos recordar lo que nunca fue en nuestro desasosiego y esa remenbranza disfrazada en las sombras nos produce dolor y lástima hacia nosotros mismos que llegamos a sonreír a la muerte sin que nadie lo perciba.


    Era una carta de amor, sin duda, era una amante que no supo responder a todas esas cualidades que poseía, que no supo distinguir entre las aspiraciones del amor cortés y la fuerza del amor real y si lo hacía parecía alinearse al lado del primero. Palabras que van apareciendo como la escritura de un diario y no saben esconder la frustración de lo que pudo haber sido. Me maldigo por haber sido torpe, escribo estas anotaciones como un colegial triste y herido que olvidó el camino que lleva a la escuela en el más largo lunes después de haber odiado con tristeza los domingos.

    6 de julio de 2014

    Es como si fuera una carta escrita en otro idioma y hubiera querido traducir emociones desde el abismo de la lengua y un ideario que buscara una conciliación con el fondo o un desapego con el gusto de los formales.

    20 de julio de 2014

    Con respecto a lo que me dices de los comentarios te diría que, en efecto, he encontrado en ellos el vehículo ideal para reflejar mi estado de ánimo, para expresar cómo me afecta lo que se me va diciendo y para exigirme una respuesta que esté a la altura de ello. Recuerdo uno tuyo en el que hablabas de tus recuerdos de Baelo Claudia, era inmensamente evocador y a través de él me llegaba el olor de esa tierra acariciada por el mar cuya importancia para mí se agranda con el paso del tiempo.

    Quizás haya un nexo entre esa cantante que murmura hacia adentro un poema, que consagra unas palabras al culto de la vida que se pierde y la melancolía que transmiten en el crepúsculo las ruinas de una pequeña ciudad romana y un alma que no sabe lo que quiere pero lo ansía con la desesperación de quien no tuvo nunca quien le escribiera una carta en los instantes precisos que aparecía el miedo al vacío existencial.

    10 de septiembre de 2014.

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Debo tener en cuenta lo que me dijiste algún día y no escuchar tu silencio de ahora.